AVISO (900x113)

18-03-2016 Ediciones atrás comentábamos cuestiones sobre los 29 de febrero y prometíamos narrar algunos sucesos acaecidos en esa fecha
Y entre las cosas que han sucedido a lo largo de la historia un 29 de febrero, para nosotros, por su vecindad, cobra especial relevancia la caída de la piedra movediza en Tandil ese día, pero de 1912.
El suceso ocurrió entre las 17 y las 18 sin que hubiesen testigos que tuviesen el privilegio de observar este hecho único.
Si bien no se sabe a ciencia cierta el motivo de la caída, descartan un posible atentado de canteristas o anarquistas, sólo cabe atribuir su derrumbe a la misma naturaleza que la hizo oscilar desde tiempos inmemoriales
Quiso el destino que ese día se encuentre en Tandil, el escritor Ricardo Rojas, quien, telégrafo mediante, envió a La Nación “una pormenorizada crónico del sentir de toda la ciudad ante la desaparición de su emblemática piedra.
Esas reflexiones, fueron publicadas el primero de marzo, en forma de folleto y bajo el título de “La Piedra Muerta”
Sólo como muestra, dada la imposibilidad de reproducirlo en extenso, vayan algunos párrafos de aquella crónica:
-“Yo estaba ayer en Tandil, cuando al atardecer, el pueblo entero se conmovió ante el rumor de que la piedra que dio fama y espíritu a la ciudad pampeana, habíase, de pronto, derrumbado falda abajo del solio de misterio donde por tanto tiempo la admiraron. El estupor de las grandes catástrofes colectivas, un estupor incrédulo y fatal, cundió el alma de la muchedumbre emocionada. Voló de labio en labio la insólita noticia: deteníanse los transeúntes para comunicarla. Avisaban desde sus puertas  los vecinos; llevávanla con presteza, invisibles agentes, hasta el suburbio de las quintas lejanas”

Si bien con el tiempo se han realizado diversas experiencias para reemplazarla, la piedra movediza será siempre la que yace caída desde aquel 29 de febrero de 1912…

Publicar un comentario