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07-04-2016 Madero Marenco como Lopérfido

El actual secretario de cultura nuestra ciudad, Francisco Madero Marenco, en consonancia con lo expresado por el ministro de cultura de la ciudad de Buenos Aires Dario Lopérfido, quién afirmó durante una charla organizada por Luis Majul que durante la última dictadura no hubo 30.000 desaparecidos, se ha manifestado a través de retwits sobre el número, según él mentiroso de los 30.000 compañeros desaparecidos, citando incluso a Graciela Fernández Meijide, en los medios de comunicación. 

“Fue una mentira que se construyó en una mesa para obtener subsidios”, dijo quien fuera secretario de Medios del gobierno de Fernando De la Rúa junto al Frepaso. Lopérfido utiliza el peor de los argumentos al sostener que se inventó el número para obtener subsidios. ¿De qué subsidios habla? Esta cifra de 30.000 existe mucho antes de que el Estado sancione leyes reparatorias. Para el alfonsinista reconvertido al macrismo, el ‘error’ de la Junta Militar habría sido no haber combatido a la guerrilla con el “arma de la ley”, como habría ocurrido – miente – en Uruguay. Desde el ámbito de la ‘Cultura’ ha comenzado la ofensiva oficial para concretar la amnistía para los genocidas sometidos a juicio.

Lopérfido retomó argumentos de otros cooptados por el macrismo, como Graciela Fernández Meijide y Norma Morandini. Fernández Meijide, por ejemplo, esgrime que la CONADEP recibió sólo 9861 denuncias. Claramente, la cifra de denuncias presentadas ante CONADEP es parcial y nunca nadie dio a ese número como definitivo. Precisamente por esto es un indicador que apunta al número de 30 mil asesinados y secuestrados.

Según Estela de Carlotto, “manejamos esa cifra porque los propios depredadores casi la llevaron a 45 mil. Ellos mismos anunciaron que entre muertos y desaparecidos había ese número”. En 1978, el representante de la inteligencia chilena en Argentina, Enrique Arancibia Clavel, reportaba que existían 22.000 desaparecidos, basado en el informe que pudo ver en la sede del Batallón de Inteligencia de Ejército 601. Esa documentación fue incautada por la justicia federal ese mismo año y ocultada hasta el día de hoy y, sistemáticamente todos los gobiernos democráticos desde el alfonsinismo al kirchnerismo, se negaron a hacer públicos los archivos de la dictadura cívico, eclesiástica y militar.
Sólo en la Esma- hubo 5000 desparecidos. Paradójicamente, Esma es uno de los centros clandestinos detención que más sobrevivientes tuvo. No tuvieron la misma suerte quienes pasaron por Campo de Mayo o La Perla, en la provincia de Córdoba, donde casi no quedaron sobrevivientes. Con estos datos solo hablamos de tres de los más de 600 centros clandestinos que existieron en el país. Por otra parte, todo esto es una cortina de humo para ocultar, primero, que el kircherismo nada hizo por conocer la verdad, porque tampoco abrió los archivos, y luego nombró a un genocida al mando del ejército, Milani; segundo, para seguir con el secreto de esos archivos; tercero, para retomar la política K de enviar el ejército a los barrios con el pretexto de ‘combatir’ el narcotráfico.
La posición de Lopérfido es coherente con el punto final y obediencia debida, que definió al alfonsinismo, igual que su mentora, Fernández Meijide. Familias enteras fueron diezmadas por los genocidas por lo que no pudieron realizar denuncia alguna; además, debe considerarse el temor imperante, fomentado por el rabioso militarismo del gobierno de Alfonsín, las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y, finalmente, el indulto. Aún hoy, a 40 años del golpe, siguen apareciendo casos nuevos, que nunca antes fueron registrados. El kirchnerismo, en la misma línea de no enfrentar al gobierno democrático de la triple A, criticó, en 2004, la oposición de la JP al gobierno de Perón, cuando se cumplió el 40 aniversario de la retirada de la JP de la Plaza de Mayo. El gobierno constitucional de la época debutó con un par de golpes de estado contra gobernadores y el presidente electo, Cámpora, para entronizar a la Logia P2, fascista, en el núcleo del Estado.Las declaraciones de Lóperfido son un ataque en regla contra el movimiento democrático que se inscribe en esta nueva oleada represiva, como el encarcelamiento de Sala, los protocolos contra los piquetes, la emergencia en seguridad, y las reuniones de Avruj, secretario de Derechos Humanos, con los familiares de genocidas. 
El macrismo está preparando el terreno para la ‘reconciliación nacional’, lo que significaría la legitimación del genocidio, y esto se comprueba en las declaraciones de Madero Marenco relizadas a canal 3 y a la radio 97.3 

El Partido Obrero de General Madariaga exige: la apertura ya de todos los archivos de la dictadura, cárcel común, perpetua y efectiva para todos los genocidas por todos los compañeros,
la renuncia del Secretario de Cultura Francisco Madero Marenco

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