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El diputado nacional reclama un espacio de intercambio en Cambiemos que a su entender no existe hasta el momento, para poder discutir la política de estado como parte integrante de la alianza de gobierno. También asegura que quienes afirman que la modificación del decreto 721 ha resignado el control civil sobre las fuerzas armadas, desconocen la norma.

Ricardo Alfonsín ya no es el hijo del ex presidente, de hecho, su recorrido político en el último lustro, donde trató sin suerte de llegar a llegar al lugar que supo tener su padre con el advenimiento de la democracia en nuestro país y ocupando por segunda vez una banca en la Cámara de Diputados de la Nación, nos hablan de una figura política con brillo propio, con defectos y virtudes como cualquiera, pero según el mismo se define “intelectualmente honesto”. Y es precisamente sobre esto, sobre su autodefinición como persona y como político, que empieza a contestar algunas inquietudes: ¿Cuál es la diferencia entre su ‘yo’ persona y su ‘yo’ político? Es difícil establecer la diferencia porque soy como político lo que soy como consecuencia de ser como persona. Mi principal preocupación en la vida es ser una buena persona. No es fácil ser buena persona, no es solamente cumplir con la ley, es mucho más que eso. Ser una buena persona supone una gran exigencia, por eso he tratado, he procurado y sigo procurando serlo. ¿Qué motivó su ingreso a la política? La mayoría de las injusticias sociales, o la mayoría de los problemas que suceden como consecuencia de la pobreza, son responsabilidad de una organización social injusta y hay que luchar contra ello. Por eso ingresé a la política, por esos valores, que además aprendí en mi casa. Mi padre era una persona con un sentido ético fuerte, con desdén por las cosas materiales y a la que le gustaba reunirse con gente inteligente, más inteligente que uno, para aprender y nos enseñó que en la vida hay que tratar de ser una buena persona y a mi se me ha pegado esa preocupación. Precisamente su padre ha sido recordado en estos días por la modificación de un decreto sobre el control de las fuerzas armadas ¿Cuál es su opinión al respecto? Quienes han salido con posiciones muy críticas, y afirmando que se ha resignado control civil sobre las fuerzas armadas no han leído el decreto. No solamente no han leído el decreto 721, que es el que se sancionó ahora, sino tampoco han leído los decretos a los que remite el 721, entre otros el 436 sancionado en la década del ’80. Por ejemplo dicen que se modificó el régimen de ascenso y no es cierto. El régimen de ascenso está establecido en la ley 19901, ni se toca con este decreto. Dicen por ejemplo que ya no tienen las organizaciones de derechos humanos la posibilidad de observar, de informar, de intervenir u objetar los ascensos, no es cierto, eso sigue ocurriendo. En realidad se han delegado algunas funciones que son meramente administrativas como por ejemplo hasta ahora el ministro de defensa debía firmar las calificaciones del liceo militar, de las escuelas de las fuerzas armadas y ahora ya no tiene necesidad de firmarlas. Pero por si mi opinión fuera sospechosa, porque estoy en Cambiemos, el radicalismo está en Cambiemos, está la opinión del Cemida, que es el Centro de Militares por la Democracia Argentina, que ha manifestado a través de su secretaria Elsa Bruzzone que no hay porqué preocuparse por este decreto, que resuelve cuestiones administrativas y domésticas y que en definitiva lo que hace es ordenar la legislación. Porqué ese decreto de mi padre que dicen que modifica, en realidad ya había sido modificado en varias oportunidades pero seguía con el mismo texto legal. Ahora, si en la reglamentación subsiguiente hay alguna cuestión que pueda surgir algo que no surge hoy de los decretos, voy a ser el primero el primero en decirlo y el que más duramente lo diga, pero no hay hasta ahora nada para preocuparse. El ‘segundo semestre’ es ya una frase muy trillada en relación a lo que puede pasar ¿Cómo evalúa usted los primeros seis meses de este gobierno? Nosotros heredamos una situación muy difícil. Cualquiera sea la opinión que se tenga del kirchnerismo, objetivamente el 10 de diciembre Argentina exhibía los siguientes datos: 7% de caída del PBI, es mucho; no se podía licuar ese déficit con mayor presión tributaria, porque estábamos en recesión económica con estancamiento de la economía de 2011 a 2015; no se podía emitir porque había un proceso inflacionario que había que detener; otro dato era la inflación creciente en el país; otro dato era la escasez de reservas, recurso fundamental para cualquier país, ante la escasez de reservas sufrió la industria; no teníamos acceso al mercado financiero internacional, en el mundo público el crédito se necesita para avanzar en infraestructura social, para avanzar en infraestructura productiva, para desarrollar el interior y nosotros no lo teníamos. Y frente a esta situación había dos alternativas, seguir haciendo lo mismo y yo creo que nos hubiera pasado lo mismo que en 2001. Había que introducir cambios, ¿cuáles eran las recetas que tenían? ¿eran muchas? Los márgenes de libertad, los márgenes de maniobrabilidad del gobierno que sucediera al FPV, fuera Scioli, Macri o Massa ¿Tenía mucho margen de maniobra? Yo creo que no. Muchas de las cosas que se hicieron venían impuestas por la propia complejidad de la economía. ¿Hay diferencia de grado, diferencia de oportunidad? Sí, y yo las tengo también. Y hasta diferencia de concepto. Pero creo que en general hubieran tenido que tomar decisiones más o menos similares. ¿Y qué piensa que hay que hacer ahora? Creo que ahora ordenada la economía, hay que discutir cual es el rumbo, ahora sí se recuperan dosis de libertad, niveles de libertad para decidir, ahora si los menús son más amplios y allípueden aparecer discrepancias importantes, incluso en el seno de Cambiemos, por eso yo quiero poder opinar sobre las decisiones que se van a tomar. A mí los cargos no me preocupan, sin perjuicio de que comprendo que la posibilidad de ocupar cargos también es una posibilidad de recuperar al partido que para mí es una preocupación grande. Pero lo que más me interesa es influir en las decisiones, porque es con las decisiones que se toman desde el gobierno nacional, que se puede mejorar o empeorar el país, entonces yo quiero influir. Y no están creados todavía los espacios, aunque nos han dicho que se van a crear, para que se pueda discutir. Algunas decisiones las toma directamente el Ejecutivo y yo he tenido diferencias con decisiones que se han tomado desde el Ejecutivo y las he manifestado más allá de que no hayan aparecido en los medios. ¿Cuales diferencias podría marcar? Clara y absolutamente, con relación a la designación de los jueces por decreto. Si ellos hubieran hablado con el partido nunca hubieran hecho eso. Claramente con relación a las mineras ¿Qué sentido tenía eliminar las retenciones a las mineras? Lean la ley de inversiones mineras, para que vean las ventajas que tienen. La minería no es toda igual, me refiero a la megaminería, esa que se hace a cielo abierto y utiliza recursos muy riesgosos desde el punto de vista del medioambiente. Lean lo que son esas ¡las ventajas fiscales que tienen! como para encima eliminarles las retenciones. Y además he reclamado que se haga el inventario de glaciares. Porque nosotros sancionamos una ley, para obligar al FPV a que haga ese inventario y nunca lo hizo. Y le reclamo al gobierno y no he visto el día que anunció la baja de las retenciones que para mí era injustificada, podría haber dicho ‘vamos a implementar la ley de glaciares’ y no lo ha hecho. He también criticado que se mantenga el régimen anterior con relación a las petroleras. El año pasado le pagábamos a las petroleras 5 mil millones de más de lo que teníamos que pagarle, porque el barril de petróleo valía 35 a nivel internacional y nosotros se lo pagábamos 70 ¿Por qué razón tenía precio sostén? es como si el maíz, la soja y el trigo reclamaran el precio que tenían hace 4 años. Dicen que era para mantener a los trabajadores ¿pero ustedes pueden creer que ese dinero iba al bolsillo de los trabajadores?. Con las tarifas tengo diferencias y las manifesté en su momento. Creo que teniendo en cuenta que se aumentaron todos los servicios, los incrementos debieron ser más graduales. Podrían haber hecho otras cosas, o disponer aumentos importantes si se aumentaba un servicio, pero no todos a la vez. Gracias a Dios el gobierno ha manifestado vocación de rectificación. Y reclamo a nivel nacional la conformación de ese espacio de discusión. Yo creo que si a Cambiemos le va mal, se equivocan los amigos del FPV, no capitalizan ellos. Si a Cambiemos le va mal, los costos políticos los paga Cambiemos, los partidos que lo integran y el FPV y los sufrimientos los va a padecer la gente, y eso es lo peor. Tengo temor que se generen problemas sociales tan severos y desconfianza de la sociedad con la política, que termine emergiendo en la Argentina un líder aventurero, demagogo y autoritario, como Donald Trump por ejemplo. ¿Cómo se recuperan cargos para el radicalismo? Yo esa tarea se la dejo en la provincia a Daniel Salvador y en el orden nacional al presidente de mi partido y a Ernesto Sanz, yo no me meto en esas cosas. A mí lo que me obsesiona y me desvela es la posibilidad de influir. Tenemos que recordar que Cambiemos reúne tradiciones políticas distintas, fuerzas que piensan distinto sobre cómo resolver los problemas en la Argentina y por eso es necesario que todas esas fuerzas puedan hacer oír su voz, sobre todo en las cuestiones más sensibles, porque por ahí no tenemos coincidencias y es en ese caso donde debemos discutir con argumentos, dando razones de nuestras posiciones. La verdad es que ese espacio no existe. A mí me interesa que el radicalismo tenga los cargos que se obtienen con los votos en el Congreso. ¿Qué va a hacer después de 2017? Quiero seguir haciendo política, no sé si ocupando representaciones selectivas o partidarias, no sé. Pero política sí, recorriendo como hago ahora.

(Fuente 40 líneas)

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