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Los hechos los perpetró en la localidad e Mar Azul, donde haciéndose pasar por policía los obligó a que mantuvieran relaciones sexuales entre ellos, violó luego a la mujer, y después de unas cuatro horas los abandonó tras robarles pertenencias. El fallo relata la inacción del responsable del Destacamento policial de la localidad, que según una funcionaria “quería tapar” el hecho.

En un fallo reciente dictado por el Tribunal en lo Criminal n° 1 Departamental, se condenó a un sujeto que en Mar Azul privó de la libertad a una pareja, violó a la mujer y robó pertenencias.
El Tribunal estuvo integrado por los Dres. Carlos Colombo, Claudia Castro y Cristian Gasquet, considerando el primero de ellos en su voto tener legal y plenamente probado, que alrededor de las 15,30 hs. del 17 de Abril de 2014 una pareja que circulaba en moto por la calle Necochea de la localidad de Mar Azul, fue intercepta por un sujeto que vestía un chaleco antibalas con escudo de la policía, quien los hizo detener, descender del vehículo, y les pide que entregaran los documentos de identidad. Luego extrajo de entre sus ropas un arma de fuego, los hizo ingresar en un descampado allí existente, los hizo colocar en el piso boca abajo y con los con los cordones de las zapatillas les ató las manos en la espalda, privándolos de la libertad. Que en esas circunstancias y bajo continuas amenazas de muerte con una de las dos armas de fuego que portaba, los hizo desnudar, le exigió a la pareja que mantuvieran relaciones sexuales entre ellos en dos oportunidades, luego desplazó a la mujer a otro sector del monte, donde amedrentándola con el arma de fuego la hizo desnudar nuevamente y la accedió sexualmente. Finalmente y luego de varias horas, se retiró del lugar previo desapoderar a la pareja de sus teléfonos celulares, una cadenita y dinero en efectivo.
La mujer en el juicio recordó que el sujeto vestido de policía los había parado, apuntando con un arma los había obligado a ingresar al monte, les había sacado los cordones de las zapatillas y con ellos atado las manos mientras estaban boca abajo en el suelo. Que luego había traído la moto hacia ese lugar, donde mientras los amenazaba de muerte los había obligado a tener sexo entre ellos. Indicó la víctima, que cuando estaba oscureciendo le había quitado a ella la atadura de las manos y atado a su novio también de los pies, tras lo cual la hizo caminar hacia otro lado y la había violado. Precisó que después que se había marchado se habían podido desatar y salir corriendo, tras abandonar la moto en el lugar. Dio la descripción del sujeto y de los elementos que les había robado, dinero, documentos y celulares, precisando que todo había durado más o menos una seis horas.
El novio de la chica fue conteste con sus declaraciones, agregando que había podido observar que el sujeto en la mochila tenía dos computadoras.
Declaró también la víctima de un robo, quien dijo que estaba durmiendo en su casa y había escuchado golpes en los vidrios, observando que había una persona con un palo, quien le apuntó con dos armas de fuego y lo obligó a que abriera la puerta, ingresó y se llevó todo lo que había podido. Destacó el testigo, que debajo del pulóver tenía un chaleco antibalas.
Un funcionario policial que se hizo cargo de la investigación manifestó que se habían dado cuenta que ambos hechos tenían similitud en las características del autor, en el “modus operandi”, recordando una banda que habían desbaratado, que acampaba en el monte y perpetraba hechos contra veraneantes, particularmente los nombres de dos de ellos, uno de apellido Muller que tenía características fisonómicas como las denunciadas por las víctimas. Precisó que se hicieron reconocimientos fotográficos en base a ello y el sujeto fue reconocido por las víctimas, estableciéndose que había salido recientemente de la cárcel.
Pero fue a partir de la presencia de la pareja abusada en el Destacamento policial de la localidad que se conoció otra historia, increíble historia que se suma a lo padecido por esas personas. Al joven no le tomaron la denuncia, les decían que no comentaran nada, la policía no quiso ingresar ese día al campo junto con el denunciante a buscar la moto “porque era de noche”, recién una semana después fueron citados a la Fiscalía interviniente.
A partir del testimonio de una policía en el juicio se pudo conocer una trama de ocultamiento que involucra a quienes eran por entonces sus superiores. Recordó la testigo la llegada a la Dependencia de una mujer y un hombre, los dos sucios con arena y pastos, saliendo después de una oficina un oficial (que identificó) diciendo “estos paraguayos vienen a joder, dicen que los violaron”, quien ante una acotación que ella había realizado para que se llamara al Fiscal, le había dicho a otro funcionario policial: “manéjalo, si podes acogótalo”. Aclaró la testigo que no podía entender por qué ese oficial no procedía como correspondía, que por esa razón ella había llamado a un superior anterior y éste le recomendó que hiciera constar en el Libro de Guardia lo sucedido, sobre el que precisó: “en esa fecha se encuentra borrada con liquid paper y sobre escrito ‘transcurre sin novedad, el libro está adulterado”.
Otras funcionarias policiales corroboraron el anterior testimonio, una dijo haber concurrido al lugar del hecho junto con un compañero, haber encontrado la moto y la cartera de la víctima, la que llevaron al Destacamento, donde le dijeron al Subcomisario que hiciera un acta de hallazgo, pero dijo creía que éste nunca la había hecho. La otra manifestó que su compañera estaba muy angustiada porque ese Oficial quería tapar un hecho, no la había dejado hacer el sumario.
El Dr. Colombo luego de considerar probada la autoría del mencionado sujeto en el abuso y violación que había sufrido la pareja, merituó como agravante de la pena a imponer la extensión temporal que duró el suceso, que las victima estuvieron retenidas por el sujeto para poder llevar éste su empresa criminal. También las continuas y constantes amenazas de muerte con un arma a la pareja, que estaba reducida y maniatada, el hecho de hacerlos desvestir, primero a la pareja y luego a la joven, que además de la humillación que significaba dejaba ver el estado de indefensión y vulnerabilidad en el que fueron puestos por el imputado para neutralizar cualquier resistencia. También la introducción forzada de las victimas dentro de una zona boscosa, con mucha vegetación, descampada, alejados de la posibilidad de ser vistos y de eventualmente pedir auxilio. También computó la condena anterior que registra el procesado por el delito de Tenencia ilegal de arma de guerra.
Finalmente los miembros del Tribunal por unanimidad resolvieron condenar a Aldo Manuel Muller, soltero, de 38 años de edad, actualmente alojado en la Unidad Penal VI de Dolores, a la pena de “16 años de prisión”, por ser autor penalmente responsable de los delitos de “Privación Ilegitima de la Libertad y Abuso Sexual con Acceso Carnal”, y autor mediato de los delitos de “Abuso Sexual con Acceso Carnal (dos hechos), todos en concurso real entre sí”

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