AVISO (900x113)

Estamos en condiciones de producir alimentos para 500 millones de personas. Podemos llegar a producir alimentos listos para consumir, para 500 millones de personas. No solo cereales y oleaginosas. Sin duda alguna, nuestro destino de desarrollo, pasa por la industrialización de nuestros productos primarios. Cuando se repite que debemos llenar las góndolas de los supermercados del mundo, se está en lo cierto. Ese es el camino correcto. Analicemos fríamente qué nos pasa para que eso no ocurra y que continuemos siendo exportadores de materias primas como hace 200 años. Estudiemos si acaso se nos imponen requisitos que no estamos tecnológicamente, en capacidad de satisfacer; o acaso tenemos algún condicionamiento interno, de otra índole, que nos detiene en ese propósito. Puede estar sucediendo, que tengamos la idea equivocada de tratar de imponer nuestros gustos al mundo. El mundo y cada cultura tienen sus propios gustos y costumbres. De hecho corremos con la ventaja de ser un país de características cosmopolitas. Eso nos da el “handicap”, que en el seno de nuestra sociedad hay ciudadanos de ascendencias y culturas diversas. Por otra parte, basta con hacer viajes exploratorios, contactar con nuestras embajadas y agregados de negocios (que para eso les pagamos el sueldo), que deberían realizar los sondeos necesarios. A nosotros nos enloquece el dulce de leche, nuestros alfajores de dulce de leche están ganando muchas plazas en el mundo; pero a otras culturas les resulta demasiado dulce. A los alemanes no les gusta el dulce de leche (en general), les gustan los jugos de frutas verdaderos, envasados en tetrabrik. Consumen grandes cantidades. Sería una excelente vía para dar salida a la fruta que hasta hace poco veíamos tirar en el alto valle del Río Negro y en las afueras de Concordia, Entre Ríos. Si nos ponemos a producir “EN SERIO”, tapamos los mercados de productos. Es que siempre fuimos muy productivos, eficaces y eficientes. Si nos pusiésemos a producir peces de río ahumados y envasados al vacío, también alcanzaríamos récords. De hecho el bajo Paraná se ha poblado de bogas, sábalos, bagres de mar, dorados, zurubíes, manguruyú, etc. Es que la cantidad de poroto de soja y maíz que cae accidentalmente son un extraordinario cebadero y de allí la cadena trófica hace lo suyo. Imaginémonos, si ponemos manos a la obra en la actividad de acuicultura. Sintetizando, podemos llegar a producir alimentos listos para consumir, para 500 millones de personas. No solo cereales y oleaginosas. Piensen todas las industrias conexas: Envases de vidrio, envases de plástico, cajas de cartón, tetrabriks. Industria del acero inoxidable, bombas sanitarias, llaves exclusas, intercambiadores de calor, recipientes, amasadoras, mezcladoras, acondicionadoras. Transporte refrigerado, contenedores refrigerados. Industria del diseño del packaging. Actividades comerciales del Trading, más un montón de actividades relacionadas capaces de crear tantos puestos de trabajo que no alcanzaría la mano de obra local desocupada. Acompañando a todas estas actividades descriptas, crecerán las necesidades de infraestructuras, adiestramiento y educación, sanidad y esparcimiento. Mis colegas Ingenieros Agrónomos de todas las especialidades, junto con Bioquímicos, Veterinarios, Ingenieros en producción de alimentos, electromecánicos, electricistas, sistemas, Logística, etc. estamos totalmente convencidos de que podemos hacerlo. Talentos no nos faltan. Estamos en condiciones de llevar adelante este desafío (si podemos llamar desafío, a ponerse a trabajar), desde hace mucho tiempo. Es más, hace más de 100 años, se exportaban carnes enlatadas a todo el mundo. Nuestros parientes europeos nos recordaban que luego de la guerra, las “VIANDADAS”, “JAMON DEL DIABLO”, eran la fuente de proteínas más importantes que recibían y provenían de la República Argentina. Las latas de “ragout de ternera”, formaban parte del menú en muchas partes del mundo en la post guerra. Cabe entonces que nos preguntemos: ¿Si tenemos las tecnologías para emprender esos proyectos desde hace tanto tiempo, más toda las nuevas,….qué es lo que nos lo impide? Nosotros los técnicos y científicos, ponemos nuestros conocimientos y voluntad de trabajo. A partir de este punto, son otros los factores, otros los actores que generan los impedimentos para que esto suceda y todo se diluya en meras declaraciones. Baste con ver con que velocidad responde el sector agropecuario, cuando le “abren la tranquera y le sueltan las riendas”. Somos gente grande, ya sabemos el porqué, como en una enorme “CINTA DE MOEBIUS”, no salimos de esta noria viciosa. Esta sería la parte en la que no puedo evitar reiterarme con enfermiza insistencia. Los que saben de qué se trata, saben a qué me refiero.


(Por: Ing. Agr. Daniel C. Besso para Pregón Agropecuario) ADNbaires

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