AVISO (900x113)

Los integrantes del grupo de trabajo resaltaron la preocupación judicial y municipal ante los asuntos relacionados con la violencia de género.

Al cumplirse el primer aniversario del programa pionero en su tipo para tratar al hombre violento, en la Casa de la Cultura se expusieron los primeros resultados de la tarea realizada con las personas que fueron derivadas por la justicia para trabajar los rasgos violentos y repetitivos.
El grupo de profesionales que ejecuta el programa, integrado por el licenciado en psicología, Roberto Battaglia, el licenciado en trabajo social, Gustavo Enriquez, y el abogado Cristian Gabito, expuso índices y comentó experiencias a miembros del gabinete y público que se hizo presente.
Battaglia destacó la labor interinstitucional y agregó que esta tarea, que muchas veces requiere de áreas de la justicia, la seguridad, salud y de desarrollo social, sirvió para demostrar que Madariaga es un ejemplo de “como se deben trabajar las cosas”.
Enumeraron el proceso de admisión al comentar que primero surge la derivación judicial, luego se hacen dos entrevistas personalizadas para evaluar el caso desde diferentes aristas y, por último, se los integra al resto del grupo de trabajo parar hacer una labor de “contención emocional”, debido a que muchos ingresas traumatizados por la denuncia que originó la víctima en sus contra.
“Hay ansiedad, hay tristeza y hay que darles asesoramiento legal porque desconocen cuál es su situación o hacen que la desconocen”, dijo Battaglia quien agregó que “muchos vienen a dar su testimonio, quieren mostrar pruebas o mostrarse como buenos muchachos o arrepentidos”.
El objetivo es “charlar” en grupo parar que se cuenten experiencias, se pueda generar contención y surja el reconocimiento o la responsabilidad por el acto cometido parar evitar la neurosis y la conducta repetitiva.
“No hay muchas experiencias. Por suerte los números y la práctica nos demuestra que hay una parte de los muchachos con los que se puede trabajar”, reconoció el psicólogo.
Todo el proceso fue ideado para evitar las reincidencias y, de hecho, de las 63 personas que fueron abordadas ninguna volvió a recibir una denuncia en su contra.
“Buscamos ordenar”, aseguraron los profesionales, al tiempo que se les hace hincapié en “la no violación” de las medidas de restricción que impuso la justicia.
El provecho de esta experiencia innovadora y piloto también les permite al grupo de trabajo explorar áreas. Los consultantes saben que los coordinadores no encarnan el papel de un tribunal y, a medida que pasan las citas, se crea un ambiente de mayor intercambio y el discurso va cambiando.
Al mejor estilo de Alcohólicos Anónimos se arman rondas y se remarca que la violencia “no es una enfermedad”, sino un patrón de conducta repetitiva que hay que alterar y cambiar.
Battaglia estima que esto se da por patrones aprendidos con anterioridad, inclusive durante la niñez o en el colegio e informó que esto lleva a la alteración de los roles familiares y las funciones que deben cumplir cada persona.
En tanto, Gabito destacó la predisposición del Juzgado de Paz y reiteró el desafío que supuso hacer el armado profesional de las tareas. “Esta es una pata que no se lograba trabajar, se gestó, se tejió y se concretó”, expresó, al tiempo que también agradeció la preocupación del secretario de seguridad Luis Reppetto, del equipo del Servicio Local de Asistencia a la Víctima y de Desarrollo Social.
Entre otros, estuvieron presentes en representación del ejecutivo: Reppetto, Nancy Jaureguiberry, Roxana Guglielmetti y Fabiana Vela.

Publicar un comentario