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Quedó constituida la Comisión de Homenaje al Doctor Abelardo Miguel Costa, aunque está en proceso de integración con representantes de instituciones y personas que estuvieron relacionadas con el extinto, con motivo de cumplirse el décimo aniversario de su fallecimiento. Está presidida por el ex-intendente Miguel Goldaracena, Armando Domingo Santos como vice e Hilda Susana Bonomi como Secretaria,  quienes se entrevistarán con el Intendente Municipal Dr. Carlos Esteban Santoro para ofrecerle la presidencia honoraria de la Comisión e intercambiar ideas sobre los actos conmemorativos a programarse desde el ámbito oficial y por parte de distintas instituciones del medio en las que el extinto tuvo activa participación.
El Dr. Abelardo Costa fue un médico y dirigente radicado muy joven el Gral. Madariaga, su pueblo de adopción, que falleció el 21 de septiembre de 2006 a la edad de 99 años, después de haber dedicado toda su vida al servicio de los demás desde el ejercicio de su profesión y su militancia, que lo  llevó a brindarse a la comunidad impulsando y concretando iniciativas de orden social, político, histórico, deportivo, educativo y cultural de diversa índole, a través de las distintas instituciones que integró.
Había nacido en Buenos Aires en 1907 (el mismo año que se fundaba Madariaga como pueblo y colonia del Divisadero); su infancia transcurrió en Bernal (en el sur del conurbano bonaerense); hizo sus estudios secundarios en el famoso Colegio Nacional Buenos Aires (del que egresaron tantos ciudadanos ilustres); se recibió de médico en la Universidad Nacional de Buenos Aires (viviendo la transformación operada por la Reforma Universitaria); hizo residencias médicas en distintos hospitales, una suplencia como médico rural en Daireaux, y finalmente se radicó en General Madariaga en 1933.
Fue dos veces elegido Intendente Municipal en 1948 y 1954, Diputado Nacional y Ministro de Salud Pública de  la Provincia de Buenos Aires con el Gobernador Anselmo Marini, durante la presidencia de Arturo Illia, y destacado dirigente político de la Unión Cívica Radical que ocupó distintos cargos partidarios después de suceder en el liderazgo local a Don Guillermo Martínez Guerrero, manteniendo un estrecho vínculo de amistad con el Dr. Ricardo Balbín y colaborando con su amigo Juan Carlos Pugliese al desempeñar éste la presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación durante el gobierno de Raúl Alfonsín.
Había iniciado su larga carrera política en épocas difíciles para un demócrata y vivió la persecución, la proscripción, el fraude y la abstención en forma sucesiva, pero con profundas convicciones siempre pregonó la defensa irrestricta de los derechos ciudadanos y su causa fue la de la libertad, que paradojalmente en algún momento pagó con la destitución y la detención.
Escribió un libro titulado “Madariaga, su historia y el país” que es considerado una de las fuentes principales para el conocimiento del pasado lugareño y otro con anécdotas y vivencias propias del ejercicio de su profesión bajo el título “Memorias de un médico de pueblo”.
También fue un entusiasta productor agropecuario, pero sobre todo fue un médico con dedicación plena a los problemas de sus pacientes,  que no sólo atendía la salud de los mismos, sino principalmente a la persona que lo iba a consultar. Era conmovedor oírlo  explicar la forma en que debía practicarse el diagnóstico médico, y lo importante que era para el enfermo verse escuchado y para el médico saber escuchar.  Y si bien a poco de llegar, negado su acceso al hospital público por su condición de opositor, estableció su propio sanatorio y andando el tiempo construyó y dirigió un establecimiento sanitario que fué modelo en toda la zona (el célebre “Sanatorio Costa”), siempre privilegió la atención domiciliaria y cualquiera fuera el clima o el medio necesario para trasladarse, iba él adonde lo reclamaran. Atendía a todos, sin importar su condición económica o social y mucho menos su filiación política, pero principalmente se preocupaba de los más necesitados, fiel al compromiso asumido al aceptar la convocatoria que lo trajo a Madariaga para ocuparse de aquellos que no tenían quien los atendiese.
Al cumplirse diez años de su muerte, es bueno hacer un ejercicio de memoria y recordar  su vida ejemplar en un tiempo en que es tan necesario tener ejemplos que señalar.
En los próximos días la Comisión de Homenaje irá difundiendo el programa de actos y la forma de contactarse para aportar datos y adhesiones para el recuerdo.

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