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Caminar es la manera más sencilla de realizar actividad física y tiene grandes beneficios para la salud. Además, la mayoría de las personas pueden hacerlo, inclusive los adultos mayores o la gente con sobrepeso.

Paulatinamente se comienza a notar que los días son más largos y, siempre que el sol acompañe, aparece la necesidad de realizar actividad física en distintos sectores de nuestra ciudad.
Caminar o hacer running son las más comunes y espacios como la avenida Buenos Aires, la calle 25 o la Catamarca aparecen en primeras en el ranking de preferencia de los incipientes atletas.
Si bien existen estudios que sostienen que caminar cinco minutos por hora ayuda notablemente a la salud, no es posible para todos cortar sus actividades para hacerlo. Por eso, mucha gente necesita organizarse una rutina de ejercicios, sea al aire libre o en un gimnasio.
Cada vez son más las organizaciones internacionales que resaltan la importancia de ponerse en movimiento, aunque sea caminando. Por ejemplo, la Asociación del Corazón Americana (AHA) recomendó realizar actividad moderada durante 150 minutos a la semana -30 minutos por día de lunes a viernes-, ya que el corazón late fuerte, hay un nivel que exigencia que genera sudor, pero a la vez se puede conversar con otra persona y hacerlo más ameno. Por su carácter de bajo impacto, caminar también protege a las articulaciones de las rodillas, las caderas y la espalda.
Para los que prefieren hacerlo de manera vigorosa, la recomendación es hacerlo durante 75 minutos (25 minutos por día, tres veces a la semana).

Los beneficios para la salud
Que un ejercicio sea intenso, como correr o hacer spinning, no significa necesariamente que sea mejor que otro de menor intensidad. Un estudio de la Universidad de Cambridge reveló que caminar durante 30 minutos por día reduce las chances de muerte prematura entre un 16% y 30%.
La OMS, por su parte, aseguró que el sedentarismo aumenta las probabilidades de padecer enfermedades cardíacas, que aumenten los niveles de colesterol y problemas de postura, en columna y piernas, entre otros males. Además, estimó que es la causa principal de entre un 21% y un 25% de los cánceres de mama y de colon, el 27% de los casos de diabetes y aproximadamente el 30% de la carga de cardiopatía isquémica.
Además, un estudio de la Shinshu University de Japón recomendó que caminar durante tres minutos a un ritmo intenso y luego otros tres paseando ayuda a reforzar la musculatura y reduce la presión arterial.

Una mente más sana y creativa
Según la Universidad de Stanford, EEUU, caminar ayuda a mejorar en un 60% la creatividad. La investigación encontró que la imaginación se potenciaba luego de estudiar los resultados de tres tipos de ejercicios mentales entre 176 estudiantes, la mitad caminó y la otra se quedó sentada. Eso sí, no importaba si la caminata era al aire libre o una cinta elípticas, los beneficios eran iguales para todos.
Además, otro trabajo -Emmett Interdisciplinary Program in Environment and Resources at Stanford University- reflejó que caminar en un ambiente verde, lejos del tráfico y el ruido, no solo mejora el humor, sino también produce cambios en el cerebro, como acelerar los procesos de duelo y eliminar de manera más eficaz los pensamientos negativos.

Hacerlo parte de la rutina
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estipuló que el 60% de la población del planeta no practica ninguna actividad: Entre las razones principales se encuentran la agenda diaria promedio, donde se dedica la mayor cantidad de tiempo al trabajo y a permanecer en el hogar, realizando tareas sedentaria relacionadas a las TIC. Además, el acceso a los medios de transporte "pasivos" tampoco ayudan.
En EEUU se camina un promedio de 4 kilómetros por día, en Japón, casi 6 kilómetros, mientras que en Australia o Suiza, ocho. En Argentina hubo un descenso drástico: durante siglo pasado los hombres caminaban entre 15 y 20 kilómetros, mientras que las mujeres, lo hacían entre 10 y 12. En la actualidad, esas distancias parecen imposibles: en promedio se camina menos de medio kilómetro diario.
Según los especialistas, muchas veces la diferencia entre una sociedad que camina más y otra está relacionado con la ciudad en la que viven. En los lugares que surgieron antes de la revolución industrial las calles suelen ser más estrechas y las veredas anchas, ya que el planeamiento urbano estuvo basado en los carruajes y el peatón. En cambio, en ciudades más "modernas" el auto generó calles más anchas y veredas angostas.
Por eso, en ciudades como Buenos Aires, que ingresan en el segundo grupo, es importante dejar el auto estacionado y realizar muchas de las actividades cotidianas, como ir al supermercado o llevar los chicos al colegio, a pie.

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