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El escritor madariaguense radicado en Pinamar anticipó dos de ellos y captó la atención de los presentes al hablar de una “estación de servicio fantasma”.

Las páginas de Ambición sin Escrúpulos contienen nueve cuentos costumbristas y, la gran mayoría de ellos, fueron vividos, escuchados o corroborados por el autor Horacio Silva, quien presentó su material en la noche de este viernes en la Casa de la Cultura.
Este es el segundo material bibliográfico del escritor y se diferencia de su trabajo anterior por no ser una novela sino historia que varían en su extensión.
La iniciativa de presentarlo en Madariaga partió de “Beto” Chiaramello y recibió el apoyo de la directora de patrimonio y actividades culturales, María del Carmen Torres Carbonell.
Silva explicó que las historias o las vivió, se las contaron o las corroboró y sólo una, la que le da el nombre al libro, tuvo que ser armada completamente por su imaginación. Relató que eso fue un trabajo costoso, pero rindió frutos y por eso llevó el título de esa historia al material final.
“En el primer cuento la historia se desarrolla en Madariaga y en Macedo pero en realidad no ocurrió acá, fue a 500 kilómetros en un lugar como Madariaga con las mismas características, con paraje cercano y decidí reubicarla porque las piezas encajaban como ladrillos de un rasti. Es real y el hecho pasó, el protagonista vive y aún está en la cárcel de donde espero no salga más”, dijo dejando una cuota de misterio al público.

La Historia de la Estación Fantasma
“Hay un cuento muy cortito. Se llama Enigma y trata de alguien que para en una estación de servicio luego de pasar la noche en un lugar tenebroso y cuando se pone a hablar con el encargado de la estación éste le dice que no se puede haber quedado en ese sitio porque ese lugar no existe. A mí me pasó esto yendo a Córdoba en un lugar llamado Canals. Paré a cargar gasoil, no había y seguí con la luz de alerta en el próximo pueblo pero antes de llegar encuentro una estación de servicio vacía donde sólo estaba el encargado. Me paro, cargo el tanque y cuando llego al próximo pueblo hablo con alguien y me dice que no puede ser que haya cargado ahí porque esa estación de servicio se prendió fuego y no está más.
Me fui con eso y cuando volvía de Córdoba venía atento al lugar donde cargué y estaba la estación y estaba el mismo despachante de gasoil al lado del surtidor que me hacía señas. Esto es creer o reventar”, aseveró al tiempo que ya había captado la atención de todos.
Por su parte, Torres Carbonell ponderó este tipo de acciones que incluyan a vecinos locales y aseguró que “La cultura es todo y la Casa de la Cultura está abierta a todos los estilos y todos los ciudadanos”, mientras que Chiaramello, quien ofició de maestro de ceremonias, sostuvo que esto acercará al autor a sus allegados y familiares.

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