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El éxito de taquilla en la Casa de la Cultura obligó a agregar una nueva función para este sábado.

El estreno de la película que protagoniza Natalia Oreiro y que cuenta la historia de la exitosa cantante de música tropical Gilda llevó a la secretaría de cultura a iniciar trámites ante el INCAA para que el cine tenga una nueva función que permita que más de 230 personas puedan tener  una oportunidad más de ver el film este sábado a las 21 horas.
La taquilla del Espacio INCAA desbordó en las noches del jueves y el viernes y, en ambas jornadas, se vendieron todos los tickets en tan sólo 17 minutos. Además se generaron largas colas a la espera  de la apertura de la taquilla y en algunos casos las personas llegaron hasta dos horas y media antes del inicio de la película.
Quienes aún no fueron a verla contarán con las siguientes oportunidades: sábado 17 (21:00 Hs.) , domingo 18 (18:00 Hs.) y miércoles 21 (21:00 Hs.).

Crítica de Clarín (por Horacio Bilbao)
Memoria popular y emotiva. En ese territorio opera Gilda, no me arrepiento de este amor. Lorena Muñoz, su directora, lo sabe. Y lo capitaliza. Contaba de antemano con un personaje, un mito querible que ahora se acrecentará, y con Natalia Oreiro, que asume ese papel haciendo que brillen las dos, ella y su personaje. Por eso el rol en apariencia medido, casi aséptico de directora y guionista, es también una marca autoral. Podemos pensarlas afuera, pero su entretejido, sus elecciones, ofician de mapa de recorrido para inocular emociones en ese territorio amplio que es la biografía de Miriam Alejandra Bianchi, conocida como Gilda, a 20 años de su muerte.
Contagiosa desde el ritmo, empática desde su lucha, Gilda... es el canto a una estética popular sin maquillaje. Un cine llano, de estructura clásica, que reivindica esa posibilidad. Que si juega con el cliché, está bien que lo haga. El personaje permite disimular la falta de matices con el que fue reconstruido, y subestimar alguna historia íntima que todos querríamos ver, como su relación extra musical con el Toti Giménez. Ofrece más respuestas que preguntas la película de Gilda, una historia masticada largamente en el guión. Y sale indemne de esta fórmula con un cuento redondo, acompasado por esa banda de sonido universal, cancionero inevitable y pegadizo que, puesto en la voz de Gilda-Oreiro gana pasajes de dulzura y belleza general.
Pero hay espacio para un drama familiar. El de una mujer joven y hermosa que quiere cambiar de vida más allá de los prejuicios, de la antipatía de su marido, de las crisis que puede provocar su lucha. La película se ocupa sólo de sus años de cantante, con algunos flashbacks dosificados en la trama, para contar el amor por su padre (Melingo) el tipo que le hacía cantar Solo dios sabe, de los Beach Boys, incluso antes que Charly y Pedro la grabaran para Tango 4. Simbólico. El amor por su padre es el amor por la música. Y un signo trágico quizá.
Al contrario, los dos únicos personajes grises de esa trama familiar son su marido y su madre, interpretados por Lautaro Delgado y Susana Pampín de manera magistral.Y afuera, claro, está el oscuro mundo de los negocios y la cumbia. Todo contrasta con Gilda, vestida de pureza, lista para ser canonizada. Más allá de las marcas de autor, fagocitadas por el imán Gilda-Oreiro, estamos frente a un filme con con pretensiones de atracción global. Pero con vida propia.
El Paisaje de Franco Simone puede volver, los hits de Gilda también, en su voz o en la de Oreiro, conjunción fecunda de dos mujeres, mímesis si se quiere, sin resignar un ápice de personalidad. Y el síndrome de la canción pegada a la salida del cine, con una historia en la retina, la que escribió Gilda, y un poco Oreiro, que nos contó Lorena Muñoz. Mundo popular y honesto, memoria emotiva de un amor inmenso, aunque no sea eterno.
"Gilda, no me arrepiento de este amor"
Muy buena

Casa de la Cultura: Dr. Madariaga y Alberti.
Proyecciones: Viernes 16 y Miércoles 21 a las 21 Hs. Domingo 18 a las 18 Hs.
Entrada: General $ 30 – Jubilados $ 15.

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