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Durante la apertura de la segunda edición de la feria, el cura párroco se refirió a la importancia de la unidad y la riqueza de la diversidad.

Se realizó con éxito la segunda edición del Crisol de razas, feria que reunió a las colectividades Italiana, Española, Yugoslava y Libanesa y a cientos de madariaguenses que se acercaron para disfrutar del evento.
Durante el acto de apertura, además del ingreso de los distintos abanderados de las colectividades, la entonación del himno de cada nación y la reseña histórica de las instituciones participantes, el cura párroco, Alejandro Martínez hizo uso de la palabra y agradeció la presencia de “todos los hermanos”.
Posteriormente hizo hincapié en un principio que es la unidad y un valor que es la riqueza de la diversidad, la cual, el mismo manifestó “se alimentó a través de las culturas”.   
Además aseguró que “la mayoría de nosotros tenemos en nuestro corazón, estas raíces de nuestros hermanos que vinieron por distintos motivos”. 
Asimismo resaltó la emoción de los presentes al escuchar el himno que los representa y enfatizó que “cuando uno escucho su símbolo, comienzo a recordar su historia, de los antepasados, de los que decidieron partir de sus lugares de origen y buscar un lugar para que sea la patria donde crezcan sus hijos”.

Por último les solicitó a todas las colectividades que “sigan transmitiendo y no se cansen nunca de transferir estas raíces, esta historia”. Luego los instó a que con entusiasmo hablen de sus historias, de sus momentos, de sus salida del lugar de origen, de cómo tuvieron que hacer historia con dolor, sacrificio y con sufrimiento.

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