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El municipio busca, además, saber si representa un peligro para los transeúntes y es apta para seguir construyéndose.

El intendente Esteban Santoro le solicitó al ministro de infraestructura bonaerense, Eduardo Cenzón, la posibilidad de una evaluación técnica de la estructura del edificio Cóccari de calle Belgrano y Avellaneda.
La construcción se encuentra paralizada desde hace unos 30 años y los problemas se originaron por conflictos legales en ese entonces. Posteriormente el inversor principal, Gorki Cóccari, falleció y se iniciaron los trámites sucesorios que demoraron más de una década.
En los últimos años el sitio fue adquirido por Nora Saa y se planteaba la posibilidad de conseguir un crédito para culminarlo. No obstante, esta propietaria también falleció en los últimos meses y la posibilidad de continuidad volvió a esfumarse.
Ahora, el gobierno local busca determinar la factibilidad, la resistencia, el estado que presenta el sitio.
En el pedido de evaluación técnica se remarca que la ubicación céntrica del edificio le da gran relevancia a esta necesidad, principalmente por los riesgos que podría representar para la comunidad que allí transita la posibilidad del desprendimiento de mampostería.
Además se pretende definir si las vigas son resistentes como para soportar más peso que el actual para que, en caso de presentarse la oportunidad, la estructura pueda expropiarse y culminarse.
En este sentido el secretario de obras públicas y planeamiento, Alberto Fanderwud, dijo a División Prensa que “a simple vista el lugar se ve bien porque ha sido construido con buenos materiales”. Sin embargo consideró necesario que técnicos especializados hagan un estudio de las vigas para dar un resultado al análisis sobre su estabilidad estructural.
Agregó que la posibilidad de expropiación existe y que esto se lograría en base a distintas leyes provinciales. Asimismo indicó que hay casos en donde el Instituto de la Vivienda de la provincia se hace del bien, lo termina, y crea un plan para entregar las unidades entre las personas que más lo necesitan.
En este sentido, la semana pasada el representante del Instituto de la Vivienda, Maximino  Ayala,  manifestó que esto es “perfectamente viable” porque a través de esa repartición, y luego de un proceso de expropiación, se culminaría dicha obra.
En tanto Santoro manifestó que “como  madariaguenses no podemos permitir que todos estos avatares que dilataron por años una definición lleven a una demolición porque la estructura termina siendo vetusta,  más teniendo presente el grave déficit habitacional que urge en nuestra comunidad. Desde el inicio de nuestra gestión venimos avanzando en una solución con los propietarios y posibles compradores pero el fallecimiento de la titular freno todo”.

La terminación de este edificio representaría la posibilidad de que la ciudad cuente con más de 60 departamentos y dos pisos de oficinas.

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