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Nación, Provincia y Ciudad preparan propuestas para lanzar planes en los próximos meses gracias al apoyo del gobierno.

Sólo algunas propuestas en el sector privado existen desde hace una década pero todas se vuelven casi inaccesibles para los madariaguenses.
En varias oportunidades se buscó una reactivación en este sentido pero las medidas para lograrlo fueron infructuosas.
El PRO.CREAR sirvió como un aliciente ante la  insuficiencia en las probabilidades para el éxito de cada una de las líneas de financiamiento que se pensaron en los últimos años.
Siempre el problema fue el mismo: la desconfianza en el sistema financiero local profesada por el público con posibilidad de ahorro y heredada de la crisis de principios de la década.
A esto se le sumó el cortoplacismo de los depósitos, la inflación y la falta de reglas claras en materia económica.
También se instaba al consumo de bienes tecnológico y, a esto, se le sumaba el aumento del gasto público, la emisión monetaria para financiar el déficit y las bajísimas tasas de interés negativas en términos reales.
En un mercado que contaba con algunas líneas de crédito hipotecario, la aventura de la tasa variable comprometía a la persona que pensaba tomarlo, porque contenía un grado de incertidumbre importante.
Los créditos hipotecarios vienen haciendo la plancha en la Argentina desde hace más de diez años, registrando apenas un nivel marginal de 1% del producto bruto, muy lejos del stock de créditos de esta naturaleza que han mostrado Chile (25% del PBI) o Perú (6%).
Ahora, en el Gobierno hacen sus apuestas y le asignan un grado de impulso muy fuerte al Plan Procrear, pero sobre todo a comenzar a elevar el nivel de crédito de la banca. Para ello, dicen, hay que bajar la inflación.
Tanto el Banco Nación, como también el Ciudad y el Provincia parecen decididos a aprovechar las condiciones que podrían generarse en los próximos meses.
A diferencia de años anteriores, esa oportunidad no se basa tanto en la mejor oferta del crédito sino más bien en lo superior que será esa misma oferta hoy vigente en función de un potencial descenso de la inflación.
La clave de todo este sistema la tiene Federico Sturzenegger, el presidente del BCRA, quien parece decidido a poner en marcha, por primera vez en muchísimo tiempo, dos frentes a la vez, ya que no sólo el crédito podría comenzar a sumar adeptos; también el ahorro.
Según señala el BCRA, las UVA (Unidad de Valor Adquisitivo) que lanzó la entidad hace meses para reactivar el mercado, comenzaron a dar buenos resultados y hoy son quince los bancos que están comprometidos a ofrecer créditos hipotecarios en UVA, y en los próximos días se sumará nueva oferta a través del programa Procrear, también a través de los entidades financieras.
¿El objetivo del Banco Central? Que los bancos tomen depósitos en esta "moneda" para ahorro, y que exista la promesa de que esos depósitos siempre pagarán tasas reales positivas de interés. Así, dicen, los bancos empezarán a prestar más, a medida que tengan mayores depósitos.
Pero definitivamente el destino del mercado hipotecario estará atado a la moneda, y cuanta mayor estabilidad ésta pueda ofrecer, mayor será el aliciente para ahorrar y, por ende, para que haya un mercado dispuesto a prestar a largo plazo con tasas decentes.

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