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12-10-16 Por: “Pacho” Esperón

El mate me devolvió
mi amigo, el Bebe Chaparro
y como raspando el tarro
del tiempo, le regresó
un recuerdo que volvió
cuando solían hacer
un “picado” pa´ tener
como cancha la Avenida,
la Buenos Aires, conocida
la calle ancha de ayer.

Al “fulbito” se jugaba
-soñando  ser futbolista-,
integrando aquella lista
a la memoria llegaba
el Juan Chiaramello, con
el Beto, su hermano son
estrellas de la de cuero,
el Chory Pereyra, arquero,
y su hermano El Cabezón…

Los Chaparro fueron tres:
Hugo, Pelusa y el Bebe,
a este último se debe,
este verso que aquí vez.
Hay dos hermanos después:
Conejo y Cubilla Herrera,
el marinero Tisera
y Cortizo, el de COEMA,
todas figuras, emblemas
de aquel tiempo que se fuera…

Recuerdo de aquel pasao,
a Claveríe “Trompita”,
el Beto Maya en la cita,
-el hijo del Colorao,
Gorosterrazu anotao,
Gustavo jugaba sin
ningún lujoso botín.
¡de alpargatas los paisanos!
y los Monge, tres hermanos
El Piño, Mingo y Carlin…

Laudencio Chaparro fue
quien la pelota pusiera
y la compra para que
toda aquella gente esté
jugando y que no saldrán,
con mala gente harán,
algún día una macana.
-Tiempos viejos, gente sana-
y que nunca volverán…

Estando en el arco un día,
el Chory se descuidaba,
una chica que pasaba,
de pollerita venía…
el Bebe que lo veía,
pudo su gol anotar,
no pudo el Chory atajar
por mirar la pollerita
-la Graciela, pobrecita,
no la vamos a nombrar.

Si alguna tropa venía,
a los gritos se paraba,
desde “La Loma” se espiaba
-aún es hoy panadería-
a la sombra que tenía
Ema Vanini se tomaba
Bidú Cola se llamaba
la botella verdosa
-cala, clavel y rosa-
¡hasta flores se compraba!

Los años sesenta fueron
estos tiempos que les cuento,
fue como una escoba al viento,
que aquella infancia barriera.
estos recuerdos salieron
de la memoria en un rincón,
el Bebe Chaparro con
nostalgia me daba el dato.
¿Y quién le escribió el relato?

Su amigo Pacho Esperón..! 

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