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20-10-17 Sin el sabor de otras campañas (acaso porque ya todo está casi resuelto), culmina el último tramo hacia las elecciones legislativas de octubre. Finalmente, este domingo sabremos si Cambiemos mejora la performance y se convierte en el verdugo más importante del peronismo en la era democrática, o si mínimamente se igualan los resultados de las PASO, para nada despreciables al decir del poder que acumuló el justicialismo durante los últimos veinticinco años.
En lo local, quien más pone sobre la mesa posiblemente sea Adrián Mircovich, que con Julieta Porreti a la cabeza intentará dar vuelta el severo cachetazo que le dieron las urnas en agosto. Mucho más que una elección, lo que queda en evidencia es el desgaste y la falta de renovación de una fuerza que en lo local fue invencible. Hay que ver si consiguen revertir y logran esos 500 votos que pretenden sacarles al Frente Renovador y a Unidad Ciudadana. El problema que se les presenta es su candidata, una figura repetida que tendrá cierta dificultad en captar un electorado que exige cambios en la representación.
El Frente Renovador no es que tenga mucho que perder, sino que no ha ganado nada. Su candidata Guillermina Eyras venció la batalla política al evitar la interna, pero dejó a su partido en extremas dificultades para reconstruirse al hacer tan mala elección, tras haber expulsado a sus constructores locales, primero Santiago Arrachea y Luego Federico Zotta. Pierden más para el futuro que en el presente. Sumar y el Frente Renovador, unidos van por el mismo camino desde una paso que los aleccionó a la par.
Cambiemos ya tiene asegurado el Consejo Deliberante, no menor dado que se le dificultó la aprobación de ordenanzas simples y bien hechas como la Rendición de Cuentas, ni qué hablar del presupuesto o de cada adecuación. Sin embargo, van por más. De superar la performance de agosto, podrían hundir al peronismo en una crisis de la cual le resultará difícil salir, con más razón si gana la gente de Cristina, que reclamará su lugar a los perdedores, acaso sin percibir que el esfuerzo de estos dos meses se redujo a conseguir dos concejales de los seis que se renuevan, o visto de otro modo, cuál de las tres fuerzas era derrotada por menos.
Resulta llamativa la falta de estrategia del Frente Renovador, que pareció ni siquiera intentar revertir la situación con publicidades encaradas desde un imaginario que nada tiene que ver con la realidad, apostando a una agresividad inexistente en el oficialismo y concentrados casi en obsesiones personales ajenas a lo que se percibe en la calle, donde se avala en gran medida la gestión, especialmente por el contraste con la anterior.
El Partido Justicialista en cambio fue claro, fueron por los 500 votos que faltaban con la seguridad de dónde debían conseguirlos, son detalles mediante los cuales se observa la experiencia del mircovichismo que en 20 años algo ha aprendido en materia electoral.
El Radicalismo local, realizó las obras justas, sin ostentaciones ni malgastos, con austeridad como corresponde a los tiempos, pero también con claridad y sin sospechas de malos manejos. La prolijidad excesiva puede resultar contraproducente cuando se burocratiza demasiado, pero en este caso ofrece un fondo de transparencia que contrasta con el desorden anterior. El ingreso por la Calle El Tala, apenas dos cuadras de asfalto, pero tan necesarias para el crecimiento de Madariaga otorgando un importante realce a su entrada; el adoquinado en la continuación de la calle Dr. Carlos Madariaga hacia Alem, unos pocos adoquines que, sin embargo, estructuralmente unen dos mitades de la ciudad y la transforman, especialmente al inmenso Barrio Belgrano; una peatonal con tan buenas críticas que tendrá que repetirse. Todas obras sencillas pero que muestran gestión sumadas a rutas provinciales o la inminente instalación de una empresa en la zona industrial y la recuperación de los parajes. Olvidos del peronismo bien aprovechados y un contraste enorme por ejemplo con Julio De Vido, a punto de ir preso por no haber resuelto lo que se necesitaba, recordemos nada más el acceso a Madariaga por la ruta 56 y calle 25, millones que aún no sabemos dónde están.
En lo nacional, Cambiemos ya anunció nuevas variaciones en las tarifas de luz y gas, entre otras cosas, aun así, su capital de votos se incrementa. El politizado caso Maldonado podría influir en alguna medida, seguramente evitando la fuga de votos en el massismo; aunque a priori parecería que no afectará demasiado al Gobierno. Eso es lo que tiene que ver la oposición y preguntarse por qué eligen votarlos a ellos, tal vez en los Julio De Vido esté la respuesta y en una forma de hacer política que merece el rechazo de la mayoría.
Los votos de Cristina son la gran incógnita de este domingo, si le alcanzan para erigirse como jefa de la oposición y seguir dividiendo al peronismo, algo a la medida del Gobierno Nacional, o si su caída es significativa y se da paso a nuevos interlocutores como el salteño Urtubey.

Un octubre que llega con una oposición que no encuentra el rumbo y un gobierno que se afianza cada vez más.

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