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05-12-17 Por Juan Cruz Sanz

Por primera vez en la historia, el Congreso de la Nación tendrá desde mañana a padre e hija conviviendo en la misma cámara y con un dato que hace la situación aún más extraordinaria: ambos estarán en distintos bloques y enfrentados.
Se trata de Leopoldo Moreau, el histórico dirigente radical devenido en kirchnerista y casi vocero de la ex presidenta y senadora nacional, Cristina Kirchner, y su hija Cecilia, miembro del bloque del Frente Renovador de Sergio Massa desde hace ya varios años.
En un reportaje íntimo que difundió ayer el canal oficial de la Cámara de Diputados, Diputados TV, Cecilia, reconoció que el presente político de su padre en las filas del kirchnerismo los enfrentó, al punto de no poder compartir ni siquiera un almuerzo de domingo.
"Para serte honesta la relación no es la misma. Si yo vengo y te digo que no pasa nada y que los domingos comemos y hablamos de otras cosas es mentira. Siento que en algún punto nos distancia esta situación sin perder, el efecto y el amor. Es preferible no sentarnos un domingo a comer para no terminar discutiendo, también sería careta sentarnos a hablar del clima", sentenció la hija de Leopoldo Moreau, casi al borde de quebrarse, en una entrevista en el programa Lado D.
Ante la repregunta sobre si ha evitado reunirse con su padre, la diputada nacional fue sincera: "Sí, claro. He relegado domingos porque me parece que se genera una situación de tensión que afecta al resto. El está convencido de algo y yo de que él está equivocado".
La "grieta" es tan grande, que ni siquiera pueden evitar hablar de ciertos temas:  "No. Es muy difícil. Lo intentamos pero después de un rato se complica". "Si queres te miento. Lo que más me jode no es el domingo que me perdí, es la sensación de la relación que se enfrió, eso es más duro. No me lo imagino en un bloque con De Vido, me saca eso, me enoja, es fuerte".
Aun así, la hija de Moreau reconoció que fuera de la política, aún pueden mantener otras charlas: "Es una discusión desde el afecto lo que me permite terminar la discusión y hablar de otras cosas. El me escucha, me respeta, pero no toma mis opiniones en cuenta como yo tomo decisiones por más que él piense distinto".

infobae.com

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