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22-01-18 José María Scrocchi, de 72 años, contaba con granadas, proyectiles de mortero y armas de fuego en su casa. El hombre atacó con cinco balazos y un cuchillo a Roberto Cavana (57) después de una discusión en el local. De acuerdo a los vecinos, era habitual que se paseara por el barrio armado y se comportara como agente de seguridad voluntario de la zona

El episodio causó conmoción en toda la opinión pública. El domingo por la mañana, un hombre de 72 años llamado José María Scrocchi atacó con cinco balazos y un cuchillo a Roberto Cavana, de 57, después de mantener una discusión en la cola de la caja del supermercado.
El hecho se produjo el domingo poco después de las 10 de la mañana en un supermercado ubicado en la esquina de las calles Lavalle y Humberto Primo, en Quilmes. De acuerdo a los testimonios de los testigos, el entredicho entre ambos hombres se dio por los lugares de la fila para pagar. "Cuando salgas de acá te voy a matar", le propinó Scrocchi a Cavana antes de abandonar el lugar.
Cuando Cavana, que estaba de visita en Quilmes para acompañar a su madre y a una tía, se dispuso a guardar las bolsas en el baúl del auto, apareció Scrocchi y efectuó cinco disparos de bala. Todos impactaron entre sus piernas, el tórax y el abdomen. Pero, como si fuera poco, el anciano añadió un ataque con un cuchillo en la espalda de la víctima.
Scrocchi fue detenido en la calle tres horas después del incidente. Al momento de su aprehensión, tenía puesta la misma ropa con la que había atacado a Cavana por la mañana. De hecho, todavía mantenía manchas de sangre en sus piernas.
Así, salió a la luz la historia de un hombre que generó intimidación a los vecinos del barrio a lo largo de los últimos años y que era capaz de acudir a hacer las compras a un supermercado con un arma calibre .38 en su cintura.
De acuerdo a las versiones de algunos testigos, Scrocchi se vanaglorió durante el último tiempo de ser una suerte de guardián que velaba por la seguridad de la zona. Se sabía que portaba armas de fuego, pero prácticamente no tenía relación con el resto de los vecinos.
"Era una persona que estaba todo el tiempo en la vereda. Tenía un pitbull grandote que había rescatado de la calle y no hablaba demasiado con nadie", relató Celeste, una vecina de la zona, a la prensa.
Según se comentó entre los comerciantes, Scrocchi se paseaba armado y en compañía de su perro por las calles del lugar para evitar que se cometieran delitos en la zona.
Según pudo averiguar Infobae, Scrocchi es un jubilado que se separó hace más de 20 años de su ex mujer. Tiene dos hijos mayores, pero ambos viven en el exterior. Hoy vive solo y cuenta con ingresos económico gracias al alquiler de dos locales de su propiedad en Florencio Varela.
La incógnita sobre Scrocchi se mantuvo así hasta realizarse un allanamiento en su hogar, sobre la calle Lavalle y apenas a 100 metros del supermercado donde ocurrió el incidente. El Juzgado de Garantías de Quilmes dio la orden de allanar la vivienda del hombre de 72 años y el resultado fue revelador.
Fueron encontradas armas de fuego, armas de guerra, granadas y municiones, lo que agravó aún más su situación.
El allanamiento arrojó la aparición de dos cargadores de una metralleta Uzi sin carga, siete municiones calibre 7,62 cadena de engarce, una granada de mano sin espoleta ni sistema de iniciación y un proyectil de mortero Italaza h601 de práctica (con sistema de inicio y propulsión pero sin carga). Además, había una caja con 48 cartuchos calibre .22.
Se requirió la presencia de especialistas en explosivos para evitar cualquier detonación y se procedió al protocolo que permitirá destruir las armas en un futuro cercano.
Asimismo, el fiscal Martín Conde caratuló la causa como "Tentativa de homicidio y portación ilegal de arma de fuego" y aún no se definió si el detenido será beneficiado por la prisión domiciliaria.
Por su parte, el estado de salud de Roberto Cavana es muy delicado. El hombre de 57 años se encuentra internado en terapia intensiva en el Hospital Iriarte y habrá que esperar hasta las últimas horas del martes para obtener un diagnóstico más certero.
"El hombre tiene cuatro disparos de bala en el abdomen. Lo tuvimos que intervenir de manera inmediata porque, cuando llegó, tenía una pérdida importante de sangre. Para tener un diagnóstico más claro, necesitamos unas 48 horas", explicó Juan Fragomeno, director del centro de salud, a la Radio FmQ.
Se espera que en las próximas horas se le tome declaración al atacante y la justicia se expida sobre su futuro inmediato. Todavía no hay novedades sobre la posible llegada de los hijos de Scrocchi al país.

infobae.com

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