AVISO (900x113)

21-01-18 Los visitantes a la propuesta turística municipal brindaron su parecer sobre lo vivido en la primera jornada de las noches de campo.

(©División Prensa 2018) – A minutos de los centros turísticos de elite que tiene la costa argentina emerge un puesto de antaño con grandes galerías y que sirvió para guarecer a milicias y puesteros por casi 200 años. La Invernada esconde secretos, historias y mitos. Todos ellos son presentados por guías y lugareños en la propuesta turística que, por segundo año consecutivo, la municipalidad de Madariaga abre al público con entrada gratuita.
El mensaje es claro: “descubrir y compenetrarse con la historia del gaucho” y a eso se le suma la gastronomía, las costumbres criollas y las artesanías; entre otras cosas.
Florencia es de Buenos Aires y llegó junto a sus padres Flora y Eugenio desde Pinamar, el lugar donde vacaciones. Ese “boca en boca” los llevó a acercarse al kilómetro 5 de la ruta 74 para entrar, al menos por unas horas, en la vida campera.
A esta familia los invitó un amigo. Dudaron por la complejidad del camino pero con el correr de los minutos fueron descubriendo que la camaradería los iba guiando hacia el destino que buscaban.
“Estamos con ansias de ver la jineteada”, dice Florencia mientras su mamá dice que a cada paso que da “todo es cultura e historia” y destaca la labor de los artesanos principalmente aquellos que trabajan la cerámica y los tejidos en telar.
La palabra “pago” empieza a surgir en su oratoria y eso, indudablemente, forma parte de ese vocabulario relativamente nuevo que han adquirido durante las visitas guiadas de las que han participado durante el comienzo de la noche.
Florencio remarca que no se arrepiente de haber dejado atrás el hotel para disfrutar de esta noche al aire libre en pleno campo. “Es una maravilla. Acá están nuestras raíces y hay que reforzar todo esto porque el campo es nuestra juventud. Son personas sanas y de bien y eso te da ganas de venir”.
En la nota con División Prensa no se escapa el tema gastronómico. De hecho los asados ya están entre ceja y ceja de estos visitantes que esperan el punto justo de la carne para disfrutar de ella. Tampoco escaparán a las tentaciones que pudieran despertar los quesos de campo que se exponen en uno de los puestos.
Florencio deja unas palabras finales. Quizás son las más importantes y de hecho son las que permiten ponerle el título a esta nota y servirán para expandir el mensaje que busca el municipio con esta alternativa: “La invitación es conocer la historia de los Guerrero, del campo y la gastronomía y conocer bien a fondo el gaucho que es la esencia nuestra. Es un corazón abierto y eso es buenísimo. Buenos Aires no termina en general paz hay que abrirse y ver porque esto es increíble”.

Publicar un comentario