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28-03-18 Perpetrado en Gral. Madariaga en septiembre de 2009. El indicio surgido de una testigo, el registro de apertura de celdas de los celulares de los imputados en esa localidad, como el entrecruzamiento de llamadas a la cárcel de Batán, son los elementos de mayor pesos merituados en la condena.
En un fallo dictado el pasado viernes por los Jueces Claudia Castro, Inés Olmedo y Carlos Colombo (de primer voto), miembros del Tribunal en lo Criminal nº 1 Departamental, se condenó a dos sujetos que en ocasión de perpetrar un robo asesinaron a una conocida vecina de Gral. Madariaga, hecho que en su momento adquiriera gran trascendencia.
Sobre el hecho y según indicó en el veredicto el Dr. Colombo, entre las últimas horas del 16 de septiembre de 2009 y las primeras del día siguiente, dos sujetos accedieron a una vivienda de la calle Uruguay en General Madariaga, redujeron a su moradora, la Sra. Graciela Noemí Elie, le produjeron traumatismo parietal y facial, la ataron de pies y manos y le colocaron una mordaza en la boca, tras lo cual se apoderaron de una cantidad indeterminada de dinero en efectivo, relojes, pulseras, medallas, alianzas, una cadena de plata y un cuchillo de alpaca.
Producto de la agresividad con que actuaron los delincuentes, la privación de la libertad que sufrió la víctima, el tener una mordaza en la boca y la posición en que la dejaron en el piso, provocó en la Sra. Elie una descompensación hemodinámica que le provocó un paro cardiorrespiratorio traumático que ocasionó su deceso.
En horas de la mañana al concurrir su hijo al domicilio, encontró la casa toda desordenada, a su madre amordazada, atada de pies y manos, ya fallecida, avisándole a una hermana lo sucedido. Y contó a las autoridades, que su madre no tenia problemas con nadie, que no estaba amenazada, no tenía problemas de salud, que era viuda, maestra jubilada y vivía sola, precisó que era mujer muy independiente, muy estructurada con los horarios, y que prestaba atención a cerrar las puertas.
Quien era jefe del cuerpo médico Dolores de la Policía e hizo la operación de autopsia, dijo que la muerte había sido por paro cardíaco secundario a los maltratos que había recibido la víctima, además de la posición en que había sido encontrada. Interpretó que por los golpes y la bufanda que tenía en 1a boca podía haber sufrido un shock y haber hecho un infarto, una arritmia o asfixia.
Tiempo después del hecho una testigo manifestó a un policía en Mar del Plata, que una mujer que golpeada había acudido a su casa, le había contado que su pareja con un tío “habían matado a una vieja en Madariaga”, precisando, “la ahorcaron hasta matarla”.
Se inició así la investigación de esa hipótesis, corroborándose que una de las personas sindicadas era integrante de una familia en la que había detenidos y en cuyo domicilio se habían practicado allanamientos, corroborándose al verificar el registro de llamadas, de un celular que estaba a nombre de un familiar del sospechado, que a la hora del crimen se había abierto las celdas de una antena en aquella localidad.
Por su parte las compañías telefónicas informaron, que ese teléfono y otro celular habían abierto juntos celda en Camet, a la noche en Madariaga y luego en Mar del Plata.
El Juez indicó al respecto, que a lo largo de la investigación se había podido determinar que teléfonos, tanto fijos como celulares, utilizaban los imputados y su entorno familiar, pudiéndose verificar con información de las empresas “la ubicación de los mismos horas previas al hecho, concomitante con la consumación del evento, y con posterioridad a su ejecución…”. Más aún precisó el Magistrado, los procesados “al momento en que se estaba llevando adelante el desapoderamiento ilegitimo… se encontraban ambos en General Madariaga”, detallándose las llamadas detectadas y registradas por la antena de esa localidad.
Por su parte, de intervenciones telefónicas de llamadas que familiares hacían a la cárcel de Batán donde los imputados estaban detenidos por otra causa, surge la preocupación de uno de ellos de que alguien hablara del caso. Incluso surge de la trascripción cuando el interno dice “me salió esa porquería de Madariaga ahora…, me voy a comer veinte o veinticinco años…”.
Es de indicar que en el juicio, parejas o familiares de los procesados poco y nada aportaron al esclarecimiento del hecho, el “no recuerda” es una de las frases que más se repite en el veredicto.
Luego del análisis del caso, para el Dr. Colombo había quedado suficientemente acreditada la intervención de los acusados, fundamentalmente a partir de las distintas pruebas ventiladas en las audiencias, señalando entre ellas el testimonio de la mujer que dijo haber escuchado del homicidio de boca de quien había buscado refugio en su casa, que según el Juez por las precisiones, en General Madariaga, el fallecimiento de una persona de edad avanzada, la manera en que había fallecido, ahorcamiento, el método utilizado para anular la posibilidad de pedir auxilio con la colocación de una mordaza en la boca, datos reveladores que demostraban que quien lo había manifestado conocía el origen o fuente de los mismos, el entorno de los procesados.
Por todo ello el Tribunal por unanimidad resolvió condenar a Marcelo Alejandro Brecciarolli, de 30 años de edad, y a Pedro Jesús Zarategui, alias “Tito” o “Titito”, de 45, ambos nacidos y con domicilio en Mar del Plata, como coautores del delito de “Homicidio en Ocasión de robo” e imponiéndoles a cada uno la pena de “Trece años de prisión”.


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