AVISO (900x113)

27-05-18 Es el encargado de poner en pantalla los films del Espacio INCAA. Una recorrida para conocer el manejo de un moderno proyector que es referente en la zona.

La marca NEC ha instalado 10.000 proyectores de alta definición y con 3D en todo el mundo y Madariaga cuenta con uno de ellos desde principios de 2016.
Muy atrás quedaron los cambios de cintas, la “pelusita” que se veía en la pantalla, el ruido del aparato que disparaba el haz de luz y también los reproductores de blu-ray y proyectores que emitían las películas que llegaban en discos. Todo eso impedía que se pudiese contar con material de estreno nacional y llevaba a bajas convocatorias en la sala principal del Espacio INCAA de nuestra ciudad.
Pero hay un hombre. Es el mismo que corta los tickets y sube corriendo a través de una escalera amurada a la pared a un entrepiso en donde se encuentra el sonido y el proyector: Julio Srur es su nombre y es el que da inicio a las emociones de los espectadores.
División Prensa se metió en ese espacio esta semana para conocer más del trabajo de “disparador” y, como si fuera un tutorial para YouTube, nos cuenta como llega el material, se carga en la máquina, se arman planillas de scheduler, se prueba y se pone en funcionamiento.
Son pasos y protocolos que se repiten y permiten que el aparato, que tiene un costo similar a un departamento de 2 ambientes, no se rompa y alargue su vida útil.
Las “cintas” ya no son como antes; llegan en una especie de disco rígido que se conecta al cuerpo principal del aparato, se descargan a una memoria interna de varios Tera Bites en un proceso que demora aún más que la proyección. Luego se usa una computadora que da órdenes a la máquina para encenderse de forma tal que la lámpara que amplifica la señal no se queme. Un corte de luz podría ser letal para todo el equipo y, por eso, un sistema de UPS conectado allí permite mantener estable al aparato durante unos 15 minutos mientras se inicia el proceso de apagado.
Pero la temperatura también es el otro enemigo; quizás es el que ponga en riesgo todo este engranaje día tras día. Por eso, el proyector NEC tiene casi como a un hermano a un aire acondicionado que exclusivamente lo apunta e intenta mantenerlo frío.
Julio es, sin duda, el espectador número 1 y por su mano pasó el 90% de lo exhibido en la sala de Alberti y Doctor Carlos Madariaga.
En la charla recuerda como éxito más convocante el del año pasado con “Mamá se fue de viaje” y admite que las comedias son las que más público moviliza. Reconoce que el sistema de difusión municipal y el famoso “boca en boca” son los ítems principales para llevar a una sala llena y, por eso, es muy importante que las primeras dos funciones (de jueves y viernes) están con un buen margen de público.
Más de 12.000 espectadores pasaron el año pasado por la Casa de la Cultura y la cifra es difícil de igualar porque todo depende de los estrenos y propuestas que existan en el cine argentino durante el año. La propuesta “vamos al cine, vamos a cenar” también aporta a la idea de salir, ver una película a 30 pesos y también contar con descuentos en bares y restaurantes.

La película sin final

Srur recuerda cortes de energía, jornadas de lluvias que llevaron a cancelar funciones o, directamente, días en donde no fue una sola persona. Sin embargo, destaca una función en donde la película se emitió desde un Blu-Ray y el aparato se trabó 10 minutos antes del final. “Yo la había visto, estaba todo revisado y dejó de funcionar”, dice. Luego de varios intentos fallidos en donde intentó limpiar el láser y el disco tuvo que desalojar la sale y relatarle a las personas el final.

Publicar un comentario