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11-06-18 Conocé la historia de Ana Soledad Rivero. Esfuerzo y dedicación para llegar al tan ansiado título secundario.

El año pasado se abrió la posibilidad de completar el secundario entre las madres del Paraje Macedo. El objetivo era simple pero a la vez una prueba de fuego: cursar mientras sus hijos se encontraban en los establecimientos educativos del paraje.
Así comenzó este camino que aún sostienen 11 madres. Ellas llevan a los nenes a la escuela y de ahí directo al Salón de Usos Múltiples de la Delegación Municipal en ese sitio.
Algunos días son recreativos, con talleres descentralizados, y otros requieren de concentración y de cuadernos, lapiceras, algún libro y la tan ponderado conexión a internet que ayuda a resolver algunos trabajos.
“Estamos agradecidas de estudiar porque esto nos abre caminos y posibilidades para nuestras vidas”, repiten casi todas al unísono.
Ana Soledad Rivero cuenta a División Prensa que cada día sale de la Estancia La Argentina y viaja 10 kilómetros para llevar a su nena de 10 años y, de allí, se interna en el SUM para completar ella la secundaria. “Me cuesta un poco pero va todo bien. Además acá hago Zumba y Macramé”.

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