AVISO (900x113)

Quiero hablar del payador
del que sube al escenario
para enfrentar al contrario
sin que se crea el mejor
por ser un  conocedor
de un arte que es tan diverso
suele redoblar su esfuerzo
cundo un rival lo provoca
pero si es duro de boca
lo asujeta con un verso.

El payador es pasado,
es presente y es futuro,
defiende el arte más puro
con su verso improvisado
como cumpliendo un mandado
atravesó la frontera
fue a decirle a los de afuera
que el payador no se ha muerto
sigue vivo, está despierto
para que su arte no muera.

Para hablar del payador
quiero sacarme el sombrero
del payador, del obrero
del arte improvisador
es sabio es provocador
picaneando a su adversario,
su trabajo es solidario
cuando el pueblo requiere
pero el verso nace y muere
arriba del escenario.

A Hidalgo como a Gabino
los hermané con un pial,
al payador oriental
y al payador argentino,
los que abrieron un camino
con sus guitarras, cantando
a  veces contrapunteando
por diferentes países,
no se han muerto sus raíces
y el árbol sigue brotando.

Gabino enfrentó a De Nava,
Santos Vega a Godoy,
Angel Oretes Giacoi
con Martínez se probaba,
cada uno le cantaba
a su patria, a su bandera,
también recordar quisiera,
con su canto y su madero,
al payador mazorquero
que le cantó a la pulpera.

Me han dicho que el payador
de a poco se está muriendo,
hay muchos que andan diciendo
que lo de afuera es mejor
pero él nació payador
y piensa morir payando,
quienes lo están sepultando
que lean el Martín Fierro,
no preparen el entierro
que está vivito y coleando.


Juan Ramón Tellechea

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