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04-07-18¿Cómo enseñar matemática en el siglo XXI? ¿Cuál es la matemática que hay que enseñar en Argentina? Ese es el desafío que asumirá mañana la 88° Asamblea del Consejo Federal de Educación (CFE), presidido por el ministro nacional y con la participación de los ministros de Educación de las 24 jurisdicciones argentinas.
Por iniciativa de la cartera educativa nacional, el CFE debatirá en torno a los avances logrados en las últimas dos mesas federales de matemática, en las que se conformaron comisiones de técnicos y expertos jurisdiccionales, y que contaron además con la asesoría de especialistas locales e internacionales, a partir de encuentros y seminarios convenidos con Francia y Singapur.
La iniciativa de desarrollar un método argentino para la enseñanza-aprendizaje de la matemática tiene origen en las primeras discusiones iniciadas en 2017 en torno a la definición de contenidos mínimos obligatorios, gracias a los resultados de Aprender. Así, se podrán destacar los saberes y contenidos de mayor dificultad para los alumnos, poniendo pleno foco en mejorar aquello que aún no saben o no manejan.
“Con esta reforma en el proceso de enseñanza y aprendizaje de la matemática, buscamos que los chicos puedan abordar la problemática que les provoca la materia a partir de lo concreto. Buscamos que los alumnos construyan su propio modelo. No estamos detrás de un formato que permita resolver ejercicios de una evaluación, propiciamos una Matemática para la vida”, dijo Alejandro Finocchiaro, cabeza de la cartera nacional.
Esta iniciativa, que encabeza el ministerio nacional, contempla, además, una serie de estrategias: creación de contenidos, recursos y guías didácticas de trabajo para docentes y alumnos; estrategias de formación de docentes específicas para la asignatura; desarrollo de los contenidos para la formación docente. Además, esta reforma de alcance nacional parte de considerar que de los temas que se enseñan y de los logros que se esperan, algunos son la piedra fundamental para que luego lograr otros aprendizajes más específicos.
Los equipos y especialistas jurisdiccionales coinciden en que uno de los problemas identificados son las marcadas diferencias en las formas de enseñanza de los niveles primario y secundario. Esto requiere que los docentes de primaria sepan cómo preparar a sus estudiantes para un cursado de los temas que van a venir en la secundaria, trabajando en la primaria algunos contenidos que aún no se estaban dando. A su vez, si los profesores de secundaria comprenden mejor cuáles son los saberes con los que los alumnos salen del nivel primario, podrán tomarlos como punto de apoyo.
Esta reforma contempla generar un insumo extra a la gestión institucional: los directores y los docentes podrán tener una visión más amplia y general de los aprendizajes y trayectorias de los estudiantes, garantizando que todos y cada uno de los alumnos progresen y aprendan matemáticas.
El Consejo Federal de Educación debatirá acerca del dispositivo nacional que permita establecer Indicadores de Progresión del Aprendizaje (IPA), y clasificarlos entre fundamentales y secundarios, de manera de garantizar un especial acompañamiento a los aprendizajes indispensables. A su vez, este tablero general permitirá leer horizontalmente la trayectoria escolar de los estudiantes desde el nivel inicial hasta finalizar el secundario.
Mercedes Miguel, Secretaria de Innovación y Calidad Educativa aseguró: “los antepasados de estos IPA son los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios (NAP), que tienen 10 años de antigüedad. Ya entrados en el siglo XXI, debemos actualizarlos. Partimos de reconocer que el docente debe contar con una referencia de qué es lo que se espera para cada grado y, si falta algo, poder reponer ese aprendizaje. Necesitamos priorizar los saberes mínimos y garantizar una pedagogía efectiva para garantizar el derecho a aprender, además de desterrar a la matemática como la peor de todas las asignaturas. La matemática es parte de nuestra vida y es un aprendizaje fundacional.”
Los resultados del Operativo Aprender confirmaron la necesidad de superar la discusión metodológica de la enseñanza de las matemáticas y avanzar hacia una estrategia nacional integral, contemplando los objetivos particulares de cada nivel educativo y construyendo los puentes necesarios en el pasaje del nivel Inicial a Primaria, y fundamentalmente de Primaria a Secundaria.

“Un ejemplo de situación problemática interesante puede ser: determinar la velocidad a la que va un auto. ¿Cuál sería la mejor manera de representarlo gráficamente? ¿Cómo calcular cuánta nafta gastó? Esto requiere el conocimiento de que la velocidad puede no ser constante y sin embargo puedo calcular un promedio de velocidad teniendo en cuenta cuánto tardé en llegar de una punta a la otra y cuánto espacio recorrí. En el planteo de un problema interesante, el punto de partida es desde el cual los chicos empiezan a construir saber y a encontrar las diferentes soluciones posibles. Cuando resolvemos un problema, lo pensamos y lo compartimos con otros es cuando ponemos en marcha el pensamiento matemático.”, compartió Finocchiaro.

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