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20-08-18 Se llama Gustavo Gamarra y separa residuos en la planta de reciclaje de Colón entre Buenos Aires y Catamarca.

La tarea de Gustavo es una de las más titánicas. Es como armar un médano desde cero, a mano y colocando granos de arena uno sobre otro. Trabajar para mejorar el medio ambiente requiere de la ayuda de todos y del compromiso de aquellos que con fe y un esfuerzo casi sobrehumano desarrollan acciones silenciosas que terminan mejorando nuestra calidad de vida.
En este último punto entra Gamarra. Desde su ingreso a la Planta de Reciclaje el sitio cambió, se ordenó y hoy aparece como una dependencia municipal modelo porque cada uno de los objetos que allí ingresa es clasificado metódicamente, separado por su composición y color para luego pasar a formar parte de un pack o fardo que es vendido a empresas que reutilizan ese material.
Papel, plásticos o vidrios ingresan al galpón de Colón 980 periódicamente y, según cuenta este operario, la situación tomó magnitud relevante desde que brindó una nota que salió publicada en el portal municipal (www.madariaga.gob.ar) porque la gente desconocía que el estado local contaba con una planta de reciclaje.
Una simple nota hizo que la gente lo saludara, lo reconociera y aprendiera de sus consejos. “Honestamente lo que más me gusta es reciclar”, dice mientras recuerda que tiene 10 años de antigüedad en el municipio y que pasó por puestos como barrendero o placero.
Un acuerdo casi implícito: es un empleado pero quienes van a dejar sus desechos lo abrazan y le agradecen su aporte para la construcción de este gran médano.
La basura reutilizable llega en bolsas verdes o negras. Algunas son recolectadas por móviles de Medio Ambiente que reciben llamados desde comercios y casas desde donde son retiradas, pero la mayoría son llevadas voluntariamente.
Al arribar “cada cosa va a su lugar y comparte un sector según su color” y cuando el material ya alcanzó un volumen necesario pasa por una máquina que lo semi compacta y arma un fardo que será comprado por la firma que lo reutilizará.
El orden permite hacer más gráfico el trabajo y muchas de las maestras que llevan a sus alumnos de visita consiguen explicar y demostrar lo compenetrado que se encuentran trabajadores como Gamarra.  Hay que darle perfección para que se note y se vea”, sostiene.
Lo que se cobra por la venta pasa a un fondo que es donado mensualmente a la Cooperadora del Hospital Municipal. Sólo el papel y las tapitas tienen como destino el Hospital Garraham.
Cada mañana, desde las 6:30 y hasta las 15:30 hay personal en Medio Ambiente en Colón, entre Buenos Aires y Catamarca, que cumple con su labor de separar, empaquetar y stockear.

“Agradezco a cada uno de mis compañeros y mis jefes porque siempre estoy aprendiendo de ellos”, declara con una humildad que lo agiganta y de sus palabras comienza reiterarse la palabra “sueño”. El hombre de la Planta de Reciclado retomó sus estudios y comenzó a cursar la secundaria y guitarra. “Ustedes me potenciaron porque me tienen en cuenta siempre y hacen que estos años sean buenísimos”, exclama sin acaso saber que su labor mejora la calidad de vida de una comunidad.

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