AVISO (900x113)

18-10-18 Defensores de Valeria del Mar superó 3 a 0 a Nuevo Amanecer, con un primer tiempo entretenido y un período complementario accidentado con dos detenciones de varios minutos por incidentes ajenos a lo que pasaba en el terreno de juego.
Una primera etapa en la que en el mejor momento del “Defe”, cuando llegaba con mucha gente al ataque, éste se puso en ventaja. Corrían 8 minutos, rechazo de la defensa tricolora que rebota en un jugador, la pelota que queda “boyando” en el área grande y atento Ezequiel Cáceres la manda al fondo de la red.
Después de la apertura del marcador, Nuevo Amanecer se adelantó, apretó y mordió más en el medio campo con Mauro Madrid, “Peky” Cano y la situación cambió para el elenco de Cristian Cuba. Se apagó el “Defe” y el conjunto de Ostende empezó arrimar hasta el arco del rival pero siempre le faltó la puntada final para igualar el encuentro.
El segundo tiempo arrancó con un Nuevo enchufado, con decisión. Tuvo dos muy claras oportunidades Lautaro Lobercho, la segunda con un remate que dio en la parte superior del palo derecho de Sarmiento. Pero a los 15 minutos primer incidente. Desde la tribuna de Valeria se arrojó un petardo que cayó en la pista de atletismo del “Taty” García y el estruendo dejó tendido en el piso a un colaborador del banco tricolor (Román Clavario). Este presentaba un cuadro de mareo y sordera porque lo que ante la imposibilidad de trasladarlo se tuvo que llamar a la ambulancia. El árbitro Kevin Gatti, como corresponde, detuvo el partido hasta que la persona accidentada la retiraran del perímetro de la cancha. Toda esta situación demoró 25 minutos. Se reinició el cotejo y el “Nuevo” ya no fue lo mismo, el “Defe” lo madrugó y a los 45 minutos o si prefiere a los 20’ (con el reloj parado), tiro de esquina de la izquierda, pelota al centro del área chica, anticipa Valentín Russo de cabeza y segundo gol para los valerianos.
Doce minutos más tarde, desborde por la banda izquierda, centro al área y Ezequiel Cáceres que toca el balón suavemente para el tercero y festejo del “Defe”.
Pero escasos minutos transcurrían para que ocurriese una nueva detención. Esta vez un tumulto en el túnel que desemboca a los vestuarios entre jugadores que habían sido sustituidos y 8 minutos el encuentro parado.
La parte que le correspondía al deporte ya estaba desmadrada, pero no por lo que pasaba en el juego sino por los acontecimientos extras. Aunque estas situaciones, ya sobre el final de partido contagiaban a los que estaban en el campo, al segundo reinicio un jugador valeriano acusó una agresión en la cara por parte de otro jugador “tricolor”; después una fuerte falta del recién ingresado Rodrigo Argañaráz a Pablo Díaz y el “Nuevo” se quedaba los últimos minutos con un jugador menos y para rematarla quedaba poca luz natural, terminando el encuentro con lo justo.
Es importante destacar el impecable trabajo de la terna arbitral comandada por Kevin Gatti que para nada incidió en los incidentes que tuvo el accidentado partido y el excelente comportamiento de la mayoría de los jugadores, salvo algunas excepciones. Lo peor del clásico vino desde afuera del perímetro del campo de juego.
La victoria del “Defe” es inobjetable y al margen del merecido festejo de su parcialidad, el evento en su totalidad me dejó un sabor agrio, lo que debió haber sido una fiesta para disfrutar en uno de los clásicos más importantes del Partido de Pinamar, a mí me termina dejando una fea sensación para nada festiva.


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