AVISO (900x113)

29-10-18 Los ataques cerebrovasculares son la segunda causa de muerte en Argentina y la primera de discapacidad permanente en adultos. En su Día Mundial, expertos afirman que el 90% de los casos se asocia a factores de riesgo controlables y tratables.

Cada 29 de octubre desde el año 2008 se conmemora en el Día Mundial del ACV (ataque cerebrovascular). Escuchamos frecuentemente estas sigla, en cualquier ámbito de nuestra cotidianidad pero ¿cuánto conocemos acerca de esta patología?
Un ataque cerebrovascular (ACV) es una alteración del cerebro provocada por problemas repentinos en la circulación de la sangre.
En Argentina hay 360 casos de ataque cerebral por día y un ACV no tratado a tiempo puede resultar en parálisis, complicaciones para hablar, problemas de visión, pérdida de memoria, dificultad para moverse y cambios en el comportamiento.
El ataque cerebral transitorio es un tipo de ataque que se da cuando la circulación cerebral se ve afectada por un período de tiempo muy corto. Los síntomas son los mismos que en un ataque cerebral, pero en este caso son temporarios, duran de minutos a horas.
Estos síntomas pueden ser un aviso de un ataque cerebral grave, no hay que ignorarlos y se debe consultar de forma inmediata.

Desde la Asociación Argentina de Ataque Cerebral se insta a la población a memorizar la regla de las 5 “C”:
- CABEZA: dolor fuerte.
- CUERPO: debilidad en un lado del cuerpo.
- CONFUSIÓN: dificultad para entender o expresarse.
- CEGUERA: no ver bien o quedarse ciego repentinamente.
- CAMINATA: dificultad para caminar.

Si una persona tiene estos síntomas debe ayudarlo a recostarse sobre un lado del cuerpo y llamar al servicio de emergencias.
Al informar los síntomas el operador dará máxima prioridad ya que en el tratamiento del ACV el tiempo desde el inicio de los síntomas hasta la atención es fundamental en el pronóstico. Los servicios de emergencias derivarán al paciente a centros altamente especializados para el tratamiento del ACV.

Hablamos de ataque y no de accidente ya que existen maneras de prevenirlo. El tabaquismo, la obesidad y el sedentarismo predisponen a padecer un ataque cerebral.

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