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9-6-19 Ocurrió durante la madrugada en la iglesia San Benito del barrio Belisario Roldán. Además de destrozos en el lugar, delincuentes robaron el equipo de música, ropa, alimentos, dos libros religiosos y ornamentación para misa.

La capilla San Benito del barrio Belisario Roldán fue profanada durante la madrugada por delincuentes desconocidos que decapitaron la estatua de una virgen, destrozaron las instalaciones y robaron algunos elementos de valor y otros de importancia religiosa.

Esta mañana, la imagen en el interior de la capilla que depende de la iglesia de San Cayetano, ubicada en Avellaneda y la calle 186, generó mucho dolor y angustia en Fernando Quiroga, ministro de la eucaristía: en el suelo había una estatua de la Virgen María decapitada, otra imagen de una virgen misionero estaba tirada contra unas piedras,  y destrozos, a donde miraba había destrozos.

La capilla de San Benito ocupa un espacio pequeño en la zona de locales del anfiteatro del barrio Belisario Roldán. Quiroga y el resto de la congregación no entienden por qué sufrieron semejante ataque, ya que la capilla la define como un lugar “muy humilde”, pero siempre abierta a la comunidad.

Y tan humilde era la capilla, que tampoco tenía elementos de valor de consideración. El “botín” que se llevaron los delincuentes fue de yerba, azúcar, leche chocolatada en polvo, unas 20 sillas, un equipo de música, parlantes, ropa que se vendía a precios muy económicos, dos libros religiosos y ornamentación por la misa.

Según estimó Quiroga, los delincuentes habrían ingresado a la capilla después de las 2 de la madrugada tras romper una puerta.

“Lo que más duele es la maldad con la que se movieron en la capilla. Esa maldad que se ha visto en salas de salud, escuelas, comedores”, expresó el ministro de la eucaristía y agregó: “Vandalizaron un lugar para el bienestar del barrio, no se entiende. Duele mucho, somos una capilla humilde y duele que nadie en el barrio haya escuchado algo, visto algo, denunciado a la policía”.

Ese “dolor” que expresó Fernando, lo explicó al sentir que la comunidad, que el barrio Belisario Roldán, no se mostró solidario. “Todos convivimos juntos, nos tenemos que cuidar, que ayudar”, dijo y agregó: “Evidentemente hay gente que no le interesa que la iglesia esté acá”.

Lo poco que la capilla de San Benito se lo llevaron los delincuentes y, lo que no pudieron, lo destruyeron. “Teníamos ganas de dejar la capilla más linda para invitar al obispo Gabriel Mestre, ahora tenemos que empezar de nuevo. Igualmente, las puertas de la capilla volverán a estar abiertas para todos”, concluyó el ministro de la eucaristía de la capilla de San Benito.


lacapitalmdp.com

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