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La policía determinó que el aparato había sido vendido. Secuestraron el aparato y fue reconocido por la víctima.

El viernes último se denunció la sustracción de un secarropas del lavadero de un domicilio y la policía logró dar con una línea investigativa que los llevó al sitio en donde se encontraba el aparato.

Determinaron que había sido comercializado en el barrio Quintanilla, el comprador se los entregó a los investigadores y sindicó a un joven de 16 años, y con varios ingresos a la comisaría, como la persona que se lo había entregado a cambio de dinero.

El objeto fue reconocido por la víctima como de su propiedad, se le tomó declaración al comprador y se procedió a notificar al acusado de la apertura de la causa por hurto en su contra.

Se recuerda que comprar objetos robados puede ser considerado un delito si el comprador no colabora con la justicia.

Esto se encuentra estipulado en el artículo 277 del Código Penal Argentino que estipula una pena de seis meses a tres años de prisión para aquella persona que ayude al autor material del hecho ocultando su identidad o los bienes robados para entorpecer el accionar de la justicia.

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