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Sergio El Hage se encontró con los malvivientes que lo esperaban en su interior. Fue agredido por varios minutos y atado. Luego se dieron a la fuga con un botín.

Una pesadilla fue la que vivió el vecino Sergio El Hage, dueño de un conocido comercio del centro de la ciudad de Pinamar, al volver a su vivienda de Martín Pescador al 100. Allí lo esperaba un grupo de malvivientes quienes lo redujeron y le propinaron una paliza con fines de robo.

El hecho se produjo el martes en horas de la noche. “Llegué de trabajar tipo 9.15” contó a Telpin TV. “Me bajé de la camioneta, deshabilité la alarma de la casa y acomodé algunas cosas que había traído del negocio. Y cuando voy a mi casa, que es la parte del medio, donde hay un baño, salen dos personas encapuchadas que estaban adentro de mi casa con la alarma puesta.”

 “Ingresaron por un punto donde no hay sensor de alarma, por la claraboya del baño. No sé cómo se enteran. Porque sabían, si ellos se quedaban en el baño, la alarma no disparaba.  Cuando la deshabilito, ellos salen del baño y me esperan en el pasillo.”

El Hage cuenta que “cuando me los encuentro me empiezan a golpear para reducirme. Forcejeo con ellos, me siguen golpeando, estaban con un arma que me la pusieron en la cabeza. Cuando me pudieron reducir, me ataron y me pusieron en posición fetal con una capucha. Supongo que eran dos o tres. Me llevaron hacia la cama, me pegaron un poco más, me dijeron dónde tenía la plata, me sacaron lo que tenía encima, buscaban dólares.”

 “Luego escucho que entraron más personas, supongo que eran entre 4 y 6, y estuvieron como dos horas y cuarto preguntándome dónde tenía la plata y un montón de cosas. Pero revolvieron todo, porque andaban con herramientas, con martillos, cortafierros, golpearon y rompieron. Después todas las torturas psicológicas como que te voy a prender fuego la casa con vos adentro, o mejor la camioneta que la revisaron. Me pidieron las claves del celular para ingresar pero se les quedó sin batería. Eso era ya a lo último.”

 “Supongo que como ya no podían encontrar nada iban a llamar por el celular a los familiares, pero no se lo llevaron. Como tampoco se llevaron la computadora, el reloj, tampoco tengo muchas cosas de valor.”

El momento de terror no terminó. “Como no podían encontrar nada, en un momento me dijeron bueno vamos a empezar primero por el pie, después por las manos y por la cabeza. Me pusieron en el piso, me pusieron un arma en el pie e hicieron la cuenta regresiva de 0 a 10 para ver si me desesperaba y les daba alguna información que no les di.”

 “Pero no me pegaron el tiro. Entonces se reunieron otra vez, se apartaron de mí y ahí decidieron irse. Me arrastré desde la habitación hasta llegar al llavero antipánico. Pero para eso tuve que hacer cosas con los dientes, tirar una silla, sacar el llavero. Luego vino la policía, me llevaron al hospital, me hicieron una tomografía. Pero bueno, tengo golpes por todos lados, los dedos, los pies, me tienen que operar de la nariz.”

Fuente: El Mensajero de la Costa

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