AVISO (900x113)

Con sacrificio, con garra, con el corazón, Nuevo Amanecer le ganó a su clásico rival, Defensores de Valeria del Mar, 1 a 0 en el Estadio “Taty” García.
Primer tiempo favorable al “Defe”. Mejor el equipo de Omar Basualdo, más punzante con sus llegadas. Los pelotazos profundos eran un problema para el conjunto de Ostende que no hacía buen pie en el fondo y recurría a los pelotazos divididos para llegar como podía hasta el área del elenco que tuvo la condición de local.
Las mejores oportunidades frente a los arcos las tuvieron los valerianos. A los 18 minutos dos salvadas consecutivas del arquero Luciano Miglierina impedía que el “Defe” festejara. Posteriormente, un tiro libre a los 43 minutos ejecutado por Lorenzo Soria desde la medialuna del área grande, se estrellaba en el horizontal del “tricolor”. Para colmo a los 44’ se iba expulsado de la escuadra de Ostende Cristian Velazco, por lo que el panorama para el conjunto de Oscar Argañaráz no era de lo más alentador. Sin embargo los goles no se merecen sino que se deben hacer para ganar. Y a los 47 minutos, un tiro libre a favor del Nuevo, centro a la olla, la pelota que va al espacio donde estaba Adrián Sarmiento, el arquero que no puede detener el balón, se le escapa de sus manos y la atropellada de Martín Gayoso termina con el esférico adentro del arco valeriano. Creo que la pelota mojada se le resbaló a Sarmiento, en una tarde que por momentos llovía y por momentos salía el sol. El tema es que el Tricolor se iba a los vestuarios con el resultado arriba.
Por delante el Nuevo tenía todo el segundo tiempo con un jugador menos en la cancha, pero la situación supo resolverla muy bien. No se metió tan al fondo, no se colgó del arco y esperó al “Defe” afuera del área grande, mordiendo en todos los sectores y jugándose en cada pelota.
Sabido es que Defensores tiene un muy buen equipo y fue en búsqueda del empate, pero además de lo que defendió el Amanecer, en el arco estuvo un brillante Miglierina que terminó por convertirse en la figura del encuentro. El arquero estuvo atento a cada pelota y salvó un par de situaciones muy comprometidas.
Al término del cotejo, el equipo de Ostende festejó con su seguidora hinchada una victoria muy trabajada, en un segundo tiempo en el que cada jugador dejó hasta el último aliento que tenía.
El “Defe” pese a la derrota y la tristeza de perder el clásico tiene que estar muy tranquilo, porque el equipo también dejó todo en la cancha jugándose todo hasta el pitazo final del árbitro Aranda.



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