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Los testimonios también indican que la seguridad del boliche sacó con pocos minutos de diferencia a Fernando y a sus agresores.

A partir de una serie de testimonios que figuran en la investigación por el homicidio de Fernando Báez Sosa, quedó al descubierto que los amigos de la víctima pidieron auxilio a los custodios del boliche al que habían concurrido los jóvenes, pero estos no los ayudaron.

"Le pedía a los custodios del boliche que nos ayuden. Todos miraban pero nadie se acercaba. Mientras tanto, la pelea seguía. Cuando me di vuelta, puede ver a Fernando, tirado en el piso. Todavía le pegaban patadas", afirmó uno de los amigos del joven estudiante de Derecho, asesinado el 18 de enero.

Hasta el momento nada se había dicho sobre la existencia de este pedido de auxilio a los custodios por parte del grupo de amigos de Fernando. "Estaba con otro amigo y no podíamos entender cómo los patovicas no hacían nada", recordó el testigo.

En sus declaraciones, al menos ocho de los quince amigos de Fernando aseguraron ante los investigadores judiciales que el personal de seguridad del local Le Brique sacó a Fernando a la calle. Además, ante un funcionario judicial, uno de los testigos recordó que un custodio tomó del cuello de Fernando. "En un momento decidimos con un grupo de amigos bajar a la pista principal porque había un concierto. Alli pude ver que un patovica lo agarraba del cuello a Fernando y lo sacaba. Al lado había una pelea y forcejeos", expresó el testigo.

Esta declaración, sumada a otros testimonios similares, indica que los responsables de seguridad del local pusieron en la calle, con diferencia de pocos minutos a Fernando y al grupo de agresores, según consta en la grabación de la cámara de seguridad del boliche donde quedó registrado el momento en que varios de los integrantes de la patota son expulsados.

"De repente vemos que viene un grupo de chicos corriendo a pegarnos. Pero más que nada venían a pegarle a Fernando. El ataque fue dirigido a Fernando. Le pegaron y cayó al piso. Tres de los agresores le pegaban patadas en la cabeza y en el pecho. Intenté evitar que le siguieran pegando pero también me golpearon, aunque no con tanta violencia como la que aplicaron con Fernando", recordó el testigo.

Esta declaración coincidió, parcialmente, con la versión aportada por un remisero que estaba a pocos metros y, mientras esperaba que saliera del boliche un pasajero observó el momento en que uno de los custodios acompañó a Fernando hasta la puerta del local bailable. Con estos testimonios se reveló que los custodios del boliche pusieron en el mismo lugar a los dos grupos habían protagonizado un incidente dentro del local.

Una vez en la calle, los integrantes del grupo más numeroso y violento fueron a atacar directamente a Fernando, según figura en las declaraciones de los amigos de la víctima, que vieron cómo los acusados golpeaban a Fernando hasta matarlo.

"Había mucha gente en el lugar. Se chocaban todos. Algunos empujaban. En un momento vi a dos chicos que estaban alterados y molestos. Nos provocaban para pelear. Los intento calmar y ahí fue cuando recibo algunos golpes de puño. Traté de defenderme. Hablé con uno de los agresores y le dije que no nos servía pelear porque no iban a echar a todos", recordó uno de los amigos de Fernando al describir cómo se inició el incidente dentro de local. Este testigo agregó un dato clave. Afirmó que desde el momento en que se cruzaron con los acusados, los agresores le habían apuntado a Fernando.

"El problema no es con vos, es con tu amigo, me voy a quedar a esperarlo, dijo uno de los chicos que nos buscaba pelea. Intenté calmarlo, pero en ese momento me separé de Fernando", manifestó el testigo.

Con esta declaración se habría expuesto la premeditación del grupo agresor para atacar a Fernando. Al describir el delito por el que fue ron acusados los diez agresores, la fiscal Verónica Zamboni, sostuvo que se trataba de un "homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas".

elfundadoronline.com

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